La otra cara de la moneda
By DANIEL SHOER ROTH
Es doloroso y decepcionante, pero el anhelo de Maury Hernández de regresar a su trabajo como policía en el Condado de Broward parece que no es realizable.
Durante una larga conversación con el jefe del Departamento de Policía, Al Lamberti, éste me explicó que la decisión de reintegrar a Hernández depende de sus médicos, quienes no han dicho ``que sí puede ser un policía''. Por otra parte, para volver a ser policía, tendría que aprobar un examen de acondicionamiento físico en el que demuestre estar ``en forma para cumplir el deber''.
``Si fuera por mí, lo tendría de regreso mañana en todas sus capacidades de policía'', aseguró Lamberti. ``Pero desafortunadamente hay reglas que debemos cumplir''.
Lamberti me citó en su oficina luego de que una columna que publiqué sobre la situación de Hernández desencadenara una racha de mala publicidad para el departamento. A sus 30 años, Hernández es adorado por la comunidad pues casi muere protegiéndola. Por eso los residentes quieren verlo feliz y, para él, la felicidad está ligada a ser policía otra vez.
Lamberti se enojó porque la columna citaba una fuente dentro del departamento que sugería que la comunidad hispana iba a ver con malos ojos que Hernández no fuera reincorporado. El jefe de la policía se ha esforzado por establecer relaciones armoniosas con sus constituyentes minoritarios, como los afroamericanos, los hispanos y los gays. Además, el voto hispano fue crucial en su victoria.
``Esto no tiene nada que ver con ser antihispano'', aclaró Lamberti. ``El hecho de que salió a relucir de que esto es hipocresía o injusticia hacia la comunidad hispana o [que es] vergonzoso, es totalmente irrelevante, equivocado, inexacto y no es verdad''.
Agregó que de un 49 por ciento de empleados pertenecientes a minorías en el departamento, un 15 por ciento está constituido por hispanos; entre ellos se cuentan dos jefes de distrito y cuatro jefes de sección. Además, Lamberti fundó un consejo interno de diversidad y participa en eventos de la comunidad latina en Broward, destacó.
``Hemos tenido otros policías [no hispanos] en la misma situación [que Hernández], que aceptaron la pensión de incapacidad permanente porque entendieron las ramificaciones financieras'', dijo Lamberti.
Hernández argumenta que lo están forzando a tomar una jubilación de incapacidad permanente que no está dispuesto a aceptar. Sin embargo, Lamberti niega que le hayan dado un ultimátum. La reunión del 5 de agosto, según él, fue para explicarle las opciones que tiene: retirarse con todos los beneficios o regresar en un cargo al que califique -- que sería de índole civil -- con lo cual perdería importantes beneficios.
``Debemos velar por su estabilidad para el futuro'', declaró Lamberti. ``No quiero que cometa un suicidio financiero''.
Lance Block, el abogado de Hernández, sostiene que en esa reunión no se discutió ninguna otra posibilidad. Tampoco se le mencionó una palabra sobre el permiso de los médicos que hacía falta.
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