Con la temporada de lluvia podemos esperar violentas tormentas de verano -como las que sufrimos recientemente- trayendo consigo tronadas y quizá granizos. Muchas mascotas -gatos, pero principalmente perros- padecen de un temor excesivo a los truenos y relámpagos, y a veces a los fuegos artificiales. Pero no se asuste. Este trastorno es relativamente común en perros, aunque en casos extremos algunos exhiben una reacción destructiva, orinándose, destruyendo muebles, o incluso intentar salir por la ventana y dañándose en el intento. Lamentablemente, algunos dueños frustrados, sin saber qué hacer, optan por deshacerse de su mascota.
Los perros con astrofobia (miedo a los truenos, etc.) se ven muy ansiosos durante las tronadas; tiemblan, se esconden en el baño, debajo de la cama o de un mueble y tienen miedo a salir, aún horas después que pasó la tormenta. Si su perro se dirige a cierto lugar de la casa durante una tronada y no parece agitado, déjelo tranquilo o háblele suavemente, dándole apoyo y haciéndole sentirse seguro.