Más allá de la imagen
Un niño de la calle busca materiales reciclables en un basurero en las afueras de la ciudad de Gauhati, en la India, en víspera del 20 aniversario de la Convención Internacional de los Derechos del Niño, que se celebra hoy.
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Un niño de la calle busca materiales reciclables en un basurero en las afueras de la ciudad de Gauhati, en la India, en víspera del 20 aniversario de la Convención Internacional de los Derechos del Niño, que se celebra hoy.
Elizabeth Bartholet, catedrática de Derecho en Harvard, se presentó este Viernes 6 ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos para defender, frente al éxito que han tenido en Latinoamérica los enemigos de la adopción internacional, lo que llamó ``el más fundamental de los derechos'' de los niños: el derecho a unos padres que los quieran y cuiden.
Nadie discute el hecho de que la ONU utiliza distintas varas para medir cada caso. Los continuos casos de genocidio en Darfur perpetrados por el gobierno de Sudán se barren debajo de la alfombra; el fraude electoral, las persecuciones y los ahorcamientos públicos que se hacen en Irán, bueno, son cosas de siempre, qué le vamos a hacer; los ataques a la democracia y el saqueo del erario en Venezuela, eso es cosa de ellos; las torturas en Egipto, la esclavitud de la mujer en Arabia Saudí y tantas otras causas, mejor dejarlas. Pero actuaron en el caso de Honduras, un país soberano y a pesar de que el ejército solamente ejecutó una orden de la Corte Suprema de Justicia, tratando de mantener la Constitución de ese país. ¡Ah! Vean qué eficientes y rápidos que son. Y con Israel quisieran hacer lo mismo, craso error.
La bloguera cubana Yoani Sánchez publicó en su blog una entrevista al presidente Barack Obama. Reproducimos el texto, traducido al español por la oficina del presidente Obama.
Hace unas semanas, agentes de Seguridad del Estado cubano atacaron en las calles de La Habana a la conocida escritora y bloguera cubana Yoani Sánchez. La comunidad internacional rápidamente condenó el ataque.
Como miembro de la Junta Escolar de Miami-Dade, me siento vindicada por la reciente decisión de la Corte Suprema en defensa de la acción del distrito escolar de remover de sus bibliotecas un libro lleno de mentiras sobre el régimen que oprime a Cuba. En dicha decisión, la Corte Suprema demostró un gran respeto a los derechos de un padre que tuvo el valor de denunciar las falsedades del libro infame, Vamos a Cuba.
Apesar que el llamado de Hugo Chávez a prepararse para una guerra generó nerviosismo continental, no es una novedad. Amenaza con ella desde 1999 y no está improvisando.
Hoy se reúnen los jefes de gobierno de los 27 miembros de la Unión Europea. Elegirán a dos personalidades que debieran dar nuevos brío a la UE. Resucitado el Tratado de Lisboa, la UE dará uno de sus clásicos ``osados'' pasos. Pero detrás de los parabienes se agazapan enigmas.
El reciente secuestro del atunero español Alakrana --felizmente liberado este martes-- trajo a un primer plano en los noticieros de nuestra lengua un renovado azote de la navegación en el Océano Indico: los piratas somalíes.
Una amiga a la que suelo invitar al teatro suele responderme ¿para qué si los mejores dramas y comedias ya los veo en los escenarios políticos del Gran Miami? Sospecho que seguirá dándome calabazas dramatúrgicas por largo tiempo ahora que apenas comienza el nuevo sainete en el ayuntamiento miamense.
Hay veces que en política mientras más uno mira menos ve. Cuando salí de la cárcel, como habían confiscado la casa de mis padres, me dieron un apartamento en la Puntilla, en Miramar. Vivía frente al Rosita de Hornedo rodeado de extranjeros de los países socialistas. Aquello era una especie del gran zoco marroquí de Tánger. Los cubanos a cambio de puñados misérrimos de comida traficaban joyas, antigüedades y obras de arte. Daba pena ver cómo se repetía la historia de aquellos infelices indios taínos que entregaban a los conquistadores su oro a cambio de cuentas de vidrio.
Durante los últimos 16 años el enfoque de Estados Unidos hacia América Latina ha estado marcado por tres constantes: fomentar la consolidación democrática y la estabilidad; luchar contra el narcotráfico y evitar la migración ilegal. Pero, junto a esas líneas centrales, pueden distinguirse tres etapas:
Quienes creemos que en una sociedad civilizada se respeta el estado de derecho y que no hay nada ni nadie que esté por encima de la ley; quienes pensamos que la ley debe aplicarse a todos por igual y que la culpabilidad de un acusado sólo puede establecerse mediante un juicio abierto, realizado con estricto apego al estado de derecho, aplaudimos la decisión del procurador de Justicia Eric Holder de llevar a una corte civil de Nueva York el caso de Khalid Sheikh Mohammed y cuatro de sus cómplices, presuntamente implicados en los atentados del 11 de septiembre del 2001.
Como los que recuerdan dónde estaban y qué estaban haciendo cuando asesinaron al presidente Kennedy o cuando Neil Armstrong caminó en la Luna, sé dónde estaba y qué estaba haciendo el día en que derribaron el Muro de Berlín. No digo cuando se ``cayó'' porque no se cayó solo: lo derribaron.
Se va el caimán, se va para Barranquilla, decía una canción del ayer. En este caso el que se va parece cocodrilo, por las lágrimas que llora, y lo importante no es adónde va, sino de dónde se fue. Se fue Lou Dobbs, de CNN. ¿Se fue o lo fueron? Se fue, según dice él, de ``mutuo acuerdo''. Esto usualmente encierra un ``me fueron''. A muchos les habrá dado vergüenza cada vez que lloraba por la pureza perdida de nuestros Estados Unidos de América. Su premisa era simple, que la presencia de tanto indocumentado en el país nos había hecho perder la pureza ciudadana. Un poquito más y empieza a sonar como un nazi y su pureza aria. Hizo de los indocumentados su caballito de batalla en su hora diaria de periodismo opinionado y parcializado. Jonathan Klein, presidente de CNN, dijo a la salida de Dobbs que se marchaba para llevar su bandera de ``periodismo proselitista'' (advocacy journalism) a otro lugar. Muy diplomático el señor Klein al referirse a Dobbs como practicante del periodismo proselitista. Lo que Dobbs y otros hacen es en realidad un periodismo partidario, parcializado, de ataque moral, periodismo provocador que busca las llagas de nuestra sociedad para meter el dedo en ellas para que la gente grite.