GUILLERMO DESCALZI: Adiós a Dobbs
By GUILLERMO DESCALZI
Se va el caimán, se va para Barranquilla, decía una canción del ayer. En este caso el que se va parece cocodrilo, por las lágrimas que llora, y lo importante no es adónde va, sino de dónde se fue. Se fue Lou Dobbs, de CNN. ¿Se fue o lo fueron? Se fue, según dice él, de ``mutuo acuerdo''. Esto usualmente encierra un ``me fueron''. A muchos les habrá dado vergüenza cada vez que lloraba por la pureza perdida de nuestros Estados Unidos de América. Su premisa era simple, que la presencia de tanto indocumentado en el país nos había hecho perder la pureza ciudadana. Un poquito más y empieza a sonar como un nazi y su pureza aria. Hizo de los indocumentados su caballito de batalla en su hora diaria de periodismo opinionado y parcializado. Jonathan Klein, presidente de CNN, dijo a la salida de Dobbs que se marchaba para llevar su bandera de ``periodismo proselitista'' (advocacy journalism) a otro lugar. Muy diplomático el señor Klein al referirse a Dobbs como practicante del periodismo proselitista. Lo que Dobbs y otros hacen es en realidad un periodismo partidario, parcializado, de ataque moral, periodismo provocador que busca las llagas de nuestra sociedad para meter el dedo en ellas para que la gente grite.
Que digan lo que quieran, para eso este es un país libre y aquí hay libertad de expresión, pero que no se las den de objetivos y balanceados. El periodismo estadounidense que yo admiré a mi llegada a este país en 1966 es objetivo en su contenido y balanceado en su presentación, algo que se está perdiendo. Se ha caído en lo que el jefe de CNN caracteriza eufemísticamente como periodismo proselitista o partidario. Yo lo pongo en otras palabras. Es un periodismo de luz y sombra, que busca alumbrar un lado y oscurecer el resto. Por el advocacy journalism del señor Jonathan Klein léase periodismo que apela a la pasión para mover al pueblo. Quien lo practica es más ``opinionista'' que periodista. Este término define a sus practicantes, opinionistas. Hay opinionistas y hay opinionistas. No tengo objeción a los opinionistas en sí y de por sí. A lo que le tengo objeción es a la virulencia de algunos, especialmente de aquellos que se creen dueños de la verdad. Los opinionistas y sus vehículos de opinión se ubican tanto en la izquierda como en la derecha. Allí están MSNBC y Fox. Allí están Sean Hannity y Rachel Maddow, Rush Limbaugh y Keith Olberman, Chris Matthews y Glenn Beck, Bill O'Reilly y Ed Schultz, et ad.
A Fox y MSNBC amenazaba con sumarse CNN por la presencia allí de Lou Dobbs. Afortunadamente alguien parece que vio la luz y con la salida de Dobbs podrá volver a reclamar su sitio entre los vehículos del periodismo respetable y respetuoso de nuestro país. CNN debe de haber entrado en pánico en algún momento reciente, víctima de bajos ratings, y debe de haber tenido la tentación de hacer lo que fuera para aumentar su audiencia. La manera más fácil de hacerlo siempre ha estado en el amarillismo. El amarillismo jala audiencia. Por eso tienen audiencia Limbaugh y Olberman, y sí, los coloco en el mismo costal porque pertenecen en el mismo saco de papas, pero CNN no pertenecía en el mismo costal con Fox y MSNBC. Me imagino que CNN lucha con la tentación de contrarrestar la monotonía de algunos conductores, que a pesar de sus mil méritos son un poquito aburridos. Wolf Blitzer no hace honor a lo que su nombre sugiere. Wolf quiere decir lobo en inglés. Blitzer viene de blitz, relámpago en alemán. Lobo relampagueante, eso es lo que quiere decir Wolf Blitzer.
Lleva un nombre espectacular, pero su presentación no lo es. Es espectacular en su moderación y objetividad, pero su presentación es monótona. Entre la monotonía y la espectacularidad, entre estos extremos debe encontrarse un medio interesante y balanceado a la vez. Sé que CNN busca ese medio interesante y balanceado. Me lo dijo uno de sus periodistas. Cuando conversamos sobre Dobbs en la convención demócrata en Denver, management, me dijo, is aware, que la gerencia está al tanto de que Dobbs no es imparcial, que carece de objetividad, que lleva agua a su propio molino. Ojalá que esta corrección en su cadena no quede allí y que también procuren devolverle un poco de la audacia que el nombre de lobo relampagueante sugiere en Wolf Blitzer.
o estoy de acuerdo con los que deploran la predominancia de los opinionistas en el escenario noticioso de hoy. No tengo problema en que den sus opiniones y las propaguen a los cuatro vientos, pero que no pretendan objetividad y balance. Adiós a Dobbs, y no derramaré ni una lágrima por él. Al resto de opinionistas en radio y televisión, a los que quedan, quédense en su sitio, son entretenidos, pero hagan su trabajo sin virulencia, por favor.
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