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La carrera entre un cubano y un chino podría ser la atracción olímpica

Para conducir a una nación abrasada por el fuego olímpico, el presidente chino apeló a Liu Xiang. Con una humilde reverencia, el valladista más veloz del planeta aceptó la antorcha, la elevó al cielo y después inició el trayecto alrededor del mundo al ritmo de los tambores tradicionales y el entusiasmo de sus compatriotas.

La ceremonia a fines del mes pasado fue un gesto de reverencia y expectativa: el tipo de honor que fácilmente puede convertirse en una carga.

En el deporte rey del atletismo, Liu es la única esperanza china en los Juegos Olímpicos de Beijing. Un récord mundial, uno olímpico y dos títulos mundiales lo convierten en el único atleta cuya estatura se aproxima a la del astro del baloncesto Yao Ming.

Pocos días antes que Liu saliera al trote de la Plaza de Tiananmen con bombos y platillos, el atleta con las mejores probabilidades de vencerlo en los 110 metros con vallas estaba en su casa en Guantánamo, Cuba, dando una fiesta.

"Como si yo me hubiese ganado el oro del mundo", dice Dayron Robles.

Antes de que comiencen los entrenamientos intensos, ¿por qué no relajarse con un poco de diversión, buena comida y música?

El hombre en que depositan su confianza 1.300 millones de chinos contrasta con la despreocupación de su rival.

Pese al atractivo tradicional de los 100 metros llanos y a los demás atletas notables que competirán en el estadio para 91.000 espectadores, la competencia entre Liu y Robles podría hacer de los 110 con vallas la prueba principal.

A los 24 años, Liu insiste en que sus triunfos individuales han sido una victoria para el continente asiático. "Hace muchos años la gente pensaba que los chinos, los asiáticos de piel amarilla, no podían correr rápido en embalajes o en distancias largas", dijo recientemente. "Ahora ven que los chinos pueden hacerlo".

Por su parte Robles, de 21, se suma a un desfile de astros cubanos del atletismo, incluyendo el corredor Alberto Juantorena, doble campeón olímpico, y su inspiración Javier Sotomayor, ganador de oro y del récord mundial en salto en alto. Al igual que los campeones que le precedieron, Robles quiere llevar oro para dedicarlo a Fidel Castro.

"El está mejorando muy rápidamente", dijo Liu de Robles.

"El es como un sueño", dice el cubano acerca de su rival.

Robles tiene el talento como para ser el campeón. Su mejor tiempo de 12.92 segundos es apenas .04 más que la marca mundial de Liu.

Lo que no tiene es la certeza de que pueda superar al chino en un escenario que concitará la atención de todo el mundo.

El cubano tiene una largada vertiginosa, ya que usa sólo siete pasos mientras que sus rivales necesitan ocho hasta llegar a la primera valla. Es una ventaja importante. En su condición de ex saltador con 1,90 metro (6 pies, 3 pulgadas) de estatura, supera las vallas más con fuerza que con elegancia. Y como va progresando, mantiene su velocidad inicial a lo largo del trayecto.

En cambio Liu parece flotar en el aire. Su victoria en Atenas es considerada el epítome de la perfección.

Allen Johnson, el campeón olímpico de 1996 y ganador de plata detrás de Liu en el campeonato mundial bajo techo, sabe bien cómo son las cosas. "Independientemente de dónde esté, detrás o adelante, es igual. Su ejecución es siempre impecable".

Y agregó, "la cuestión con Lui Xiang es... lo rápido que es".

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