Deportes

Lui entristece a 1,000 millones de personas

Cuando Liu Xiang se arrodilló en su carrilera para la eliminatoria de los 110 metros con vallas, sabía muy bien lo que iba a suceder y no le importaba su suerte, sino la decepción que sufririrían más de 1,000 millones de personas en su tierra.

El campeón de Atenas 2004 sabía que estos no eran sus Juegos, que la corva no le iba a dar respiro y que si se presentaba en el Nido del Pájaro era para encontrar un milagro que nunca llegó.

Tras una salida en falso -algo que no acostumbra a hacer-, Liu no pudo aguantar el dolor en la pierna y a duras penas se dirigió a la salida sin hablar con nadie, aguantando las lágrimas.

Los que si no pudieron aguantarlas fueron sus compatriotas, que comprendieron que ninguna de las medallas ganadas hasta el momento tendría un valor comparable a la que habría aportado Liu.

"Qué mala suerte, me siento como si me hubierran arrancado una parte de mi cuerpo'', expresó Cue Xiam, trabajadora del Banco de China. "Liu era lo más grande que teníamos. Confieso que otras cosas de las olimpiadas no me importaban tanto, sólo quería ver ganar a Liu. Ya los Juegos perdieron interés para mí''.

En el Nido del Pájaro, las más de 91,000 personas hicieron un silencio milenario primero y luego estallaron en un grito de decepción que luego se transformó en llanto, mientras la gente abandonaba el estadio como si no existieran otras pruebas.

Otro que tampoco pudo evitar llorar fue su entrenador, Sun Haiping, quien siguió día a día la improbable evolución de su pupilo y también compartía el temor de que no podría defender su reinado.

"Liu Xiang nunca se hubiera retirado a menos que el dolor fuera intolerable'', afirmó Haiping "El tiene un amor propio grande y el amor por su país le hizo intentar lo imposible''.

Su rival en el duelo que todos esperaban, el cubano Dayron Robles se había clasificado antes del retiro de Liu con un tiempo de 12.87 y ahora se perfila como el favorito para el oro.

"La verdad que no sé ni me interesa'', comentó el vallista antillano, cuando la preguntaron sobre Liu sin un ápice de modestia o de piedad sobre el contrincante caído. ‘‘Yo sólo vine a competir y a llevarme el oro; no me interesa quien está en la pista''.

Para que se tenga una idea de la popularidad de Liu baste decir que Yao Ming no se le acerca en el cariño de la gente y hay que vivir esta realidad para saber lo que es eso. Una compañía le aseguró las piernas en $13 millones y es casi imposible pasar por una esquina de Pekín sin ver su rostro.

Hasta el presidente del país, Hu Hintao, llamó para saber cómo se encontraba el hijo pródigo de China y en las telemisores pasan miles de mensajes de aliento a él y a su familia, como si hubiera muerto alguien.

"Sueño a vece que hasta me caso con él, es tan lindo'', afirmó Liem Guanzghou, de apenas 17 años de edad. "Cuando lo vi cojeando, fue como si me hubieran dado un golpe en la cabeza. No podía creerlo. No podía ser verdad. Sólo quiero que se ponga bien. Quiero seguir soñando amores con Liu''.

  Comentarios