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El destino premia a la cubana González

Ahora sostiene la medalla de plata en la mano como si no quisiera soltarla nunca, pero muchas veces que Yoanka González pensó en no asistir a los Juegos Olímpicos de Pekín, porque le faltaba algo grande en su vida.

Su esposo, el ciclista Pedro Pablo Pérez, el mejor rutero cubano de los últimos años y clasificado para Pekín, había sufrido el 14 de julio un accidente que lo había dejado en estado de coma.

Habían soñado tanto con estar juntos los dos en la capital china, en pelear por una medalla, pero el accidente había dejado a González con un gran dolor en el alma y una interrogante sobre su futuro deportivo.

Pero ayer, tras ganar el segundo puesto en la carrera por puntos del ciclismo olímpico, supo que todo el sacrificio no había sido en vano, porque esa medalla sería uno de los mejores medicamentos para su esposo.

"Esta medalla es para Pedro'', exclamó emocionada González al salir del velódromo de Laoshan. "Luché por él todo lo que pude. Me dio fuerzas para seguir adelante cuando sentí que flaqueaba. No puedo esperar a que él la vea''.

Para muchos este fue una especie de premio del destino, pues Pérez tenía muchas posibilidades de medalla en estos Juegos, incluso más que ella, por sus resultados en la arena internacional.

El pinareño, de 31 años y pentacampeón de la Vuelta Ciclistica a Cuba, (2000, 2001, 2004, 2006 y 2008), conducía un automóvil cuando se produjo el accidente en horas de la madrugada y durante días se debatió entre la vida y la muerte.

Pérez era uno de los cuatro ciclistas de la isla clasificado para los Juegos Olímpicos, y este año había participadoi este año en varias vueltas en Venezuela, República Dominicana, Costa Rica y Uruguay como preparación para la cita estival.

"Por suerte, el está bastante bien y ahora creo que se va a recuperar más rápido, porque él anhelaba muchísimo este resultado'', manifestó González. "Ha sido mi mayor animador en mi carrera''.

González, sin embargo, también se encontraba entre los nombres de las posibles medallistas en la prueba y es la cuarta en la clasificación mundial por debajo de la ganadora del oro, la holandesa Marianne Vos.

La muchacha del poblado de Cifuentes, en Villa Clara, realizó una carrera muy técnica y la vez corajuda, pues son 20 kilómetros con 10 embalajes como metas intermedias para conseguir los puntos.

"El deseo de ganar y la mente positiva me hicieron sobreponerme a la dureza de esta prueba'', indicó González, quien terminó con 18 puntos. "Una tiene que hacer un balance entre velocidad y resistencia para llegar bien al final''.

El tercer lugar fue para Leire Olaberría, de España; y el cuarto para la reina de la velocidad colombiana, María Luisa Calle, quien no pudo repetir su medalla de bronce en Atenas 2004.

Sin duda, el final de la carrera fue palpitante porque no dejaron de sucederse los ataques con Calle y González buscando puntos desesperadamente en una lucha incesante que no se definió hasta el último instante.

"Cuando vi que estaba igualada en el segundo lugar y faltaban dos y faltaban dos sprints, pensé ‘voy a darle al último con todo y así me salió'', agregó. "Pensaba retirarme después de Pekín, pero ya lo pensaré con calma. Tal vez siga un año más. Pedro también tendrá su palabra en esto''.

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