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Los Marlins pierden en una verdadera comedia de errores

Despertó finalmente la ofensiva. Lo malo es que el pitcheo quedó hecho ruinas tras recibir bombazo tras bombazo.

Los peces cayeron 16-14 ante los Bravos de Atlanta en uno de los partidos con mayor despliegue ofensivo en la historia del Dolphin Stadium y que fue presenciado por 14,092 personas.

Los peces produjeron 15 imparables, pero los lanzadores recibieron 21 imparables, una cifra que trae recuerdos aciagos para el equipo dirigido por Fredi González.

Fue precisamente esa cantidad de incogibles la que recibieron también los floridanos el 4 de julio en Colorado, cuando los Marlins sufrieron su derrota más costosa del año y una de las peores de la historia de la franquicia, al ceder 18-17 ante los Rockies de Colorado.

Pero a diferencia de aquella, cuando los Marlins iban ganando 9-1, esta vez los peces se encontraron abajo en el marcador 10-3, una diferencia que borraron entre el cuarto y quinto inning cuando, sumando ambos episodios, mandaron a 17 hombres al plato.

Cuando se apaciguó la polvareda del cuarto y quinto, la novena local estaba arriba 13-10, gracias, principalmente, a cinco fletadas de Alfredo Amézaga, la mayor cantidad de su carrera en un juego, y un cuadrangular de dos anotaciones de Dan Uggla.

Las 30 rayitas producidas ayer constituyen la cifra más alta en los últimos 12 años del Dolphin Stadium, y sólo se ha producido en una ocasión una noche más intensa, el 27 de julio de 1996, cuando el parque aún se llamaba Joe Robbie, y los Padres de San Diego batieron 20-12 a los Marlins.

Aprovechando la expansión de rosters a 40 peloteros, Fredi González y especialmente Bobby Cox apelaron con bastante libertad a su bullpen, mientras uno a uno cada integrante del cuerpo de relevo salían castigados.

Cox empleó a ocho lanzadores, mientras que González utilizó a siete para un total de 15.

El juego se decidió en el noveno episodio cuando los Bravos pisaron dos veces el plato luego de un empate a 14.

Matt Lindstrom le entregó boleto al venezolano Martín Prado y luego de un sacrificio del cubano Yunel Escobar, el dominicano Rubén Gotay disparó un doble impulsor y luego pisaría el plato por sencillo de Kelly Johnson.

Por los Bravos se llevó el triunfo el ex Marlin Jorge Julio, quien fue despedido el año pasado por los peces luego de no poder realizar una labor efectiva como el cerrador del club.

Julio llegó tambaleante, permitiendo la carrera del empate en el octavo, pero con hombres en primera y segunda, sin outs, ponchó a Wes Helms, entregó boleto a Hanley Ramírez para llenar las almohadillas, y borró la amenaza al ponchar a Amézaga y retirar con un inofensivo elevado al cuadro a Jorge Cantú.

El venezolano Aníbal Sánchez realizó lo que ha sido su salida más discreta desde que regresó de una operación en el hombro. El derecho permitió seis carreras y ocho hits en 3.1 entradas de labor, en las que ponchó a cuatro y otorgó un boleto.



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