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Pat Riley: un inmortal camina entre los vivos

Pat Riley.
Pat Riley.

A los 16 años, Pat Riley le vio la cara a la inmortalidad y le gustó lo poco que vio. Y hoy el presidente del Heat de Miami ya forma parte, oficialmente, de ella.

Riley será exaltado al mediodía en el Salón de la Fama del Básquetbol en la culminación de una carrera que empezó hace 46 años, en un inicio que comparte el mismo destino de las grandes leyendas.

Sucedió en 1961 cuando la Linton High School derrotó a la New York City's Power Memorial 74-68, con una gran actuación de Riley, quien superó a la estrella del conjunto contrario un joven llamado Lew Alcindor, quien poco después sería conocido como Kareem Abdul-Jabar.

Desde entonces su carrera fue ascenso. Su talento como atleta le permitió ser seleccionado en el draft tanto de la NBA como el de la NFL.

Y aunque no brilló como jugador, todo el tiempo que estuvo en la banca le permitió trazar estrategias imaginarias que luego emplearía para convertirse en uno de los mejores coaches en la historia.

Riley terminó su carrera como jugador en la NBA con un promedio de apenas 7.4 puntos por juego, pero se despidió -después de entregar la estafeta a Erik Spoelstra como nuevo técnico del Heat- con la tercera mayor cantidad de victorias para un entrenador en la historia de la liga.

"Todo lo que hice fue dirigir día a día. Ese era mi trabajo y mi pasión. Es tremendo para mí haber sido elegido'', sostuvo Riley, quien tiene seis anillos de campeón, cinco como coach.

Junto a Riley, Patrick Ewing, Hakeem Olajuwon, Adrian Dantley y William Davidson, así como Cathy Rush y Dick Vitale se insertarán hoy en el olimpo del básquetbol.

Ewing, quien jugó bajo la tutela de Riley durante cuatro años, presentará al único coach que ha pavimentado el camino del Heat de Miami al título de la NBA.

"Pat y yo habíamos hablado de la posibilidad de ser exaltados juntos'', dijo Ewing a knicks.com. "Pat ha sido uno de los mejores coaches que he tenido y para mí es un honor que entremos juntos al Salón de la Fama''.

Nombrado tres veces Coach del Año, Riley ha extendido su radio de acción más allá de las canchas de básquetbol, y que lo han convertido en un ícono de la cultura popular.

Con un verbo que sería la envidia de un orador de la antigua Grecia, y una imagen impecable -siempre ataviado de sus elegantes trajes de Armani-, Riley traspasará hoy el umbral de los elegidos, el templo que venerará su nombre hasta el infinito.



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