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A Márquez no le bastará la valentía para vencer al cubano Casamayor

Juan Manuel Márquez.
Juan Manuel Márquez.

Un viejo adagio popular asegura que "más vale maña que fuerza''.

Cuando Juan Manuel "Dinamita'' Márquez suba mañana al cuadrilátero del MGM Grand de Las Vegas, estará frente a uno de los mayores desafíos de su larga carrera, con una clara desventaja en términos de peso ante el cubano Joel Casamayor y la interrogante sobre si sabrá controlar su temperamento.

Como uno de los exponentes más representativos de la escuela mexicana, Márquez se ha caracterizado a lo largo de sus 15 años sobre los encordados por una confianza casi excesiva en el poder de su pegada, una valentía a toda prueba y un espíritu indomable que en ocasiones raya en lo suicida y que lo lleva a correr riesgos innecesarios.

Quién no recuerda aquella épica batalla de mayo del 2004, cuando Márquez fue derribado tres veces en el primer episodio por Manny Pacquiao y se levantó para dominar el resto del combate y rescatar al final un empate en las tarjetas. En marzo pasado, perdió su título superpluma a manos del filipino tras una discutida decisión dividida, luego de que nuevamente había visitado la lona en el tercer asalto.

Para el combate estelar de la cartelera de mañana, con la que la temporada boxística vuelve a la actividad tras el fiasco de los Juegos Olímpicos, el mexicano peleará por primera vez en la división de los ligeros, luego de haber conquistado anteriormente los cetros de los pesos pluma y superpluma.

Esto podría ser contraproducente para el hijo predilecto de la Ciudad de México, porque es bien sabido que al subir de categoría el boxeador sufre una disminución en el poder de su pegada, además de que resiente mucho más los impactos de su rival. En uno de los ejemplos más evidentes de este fenómeno, los mexicanos no pueden olvidar la paliza que se llevó el inolvidable José Angel "Mantequilla'' Nápoles, campeón mundial welter, cuando subió de peso en 1974 para enfrentar al argentino Carlos Monzón, monarca de peso medio.

En esta ocasión, Márquez no puede lanzarse ciegamente al ataque porque Casamayor es reconocido como un boxeador con muchos recursos y un especialista en el contragolpe. El mexicano debe plantear un combate de entrada y salida, con énfasis en el golpeo al cuerpo para ir minando la condición de su rival, sobre todo en los primeros asaltos.

El uso de los principios básicos del pugilismo le podría redituar buenos dividendos a ‘‘Dinamita'', mediante el lanzamiento constante de su jab de izquierda, combinaciones de uno-dos, pasos laterales para salirse del alcance de su rival, el juego de piernas y los movimientos de cintura.

Sería absurdo pretender que un fajador se convierta en un estilista de la noche a la mañana, pero si Márquez quiere salir con el puño en alto debe comprender que --en el boxeo como en la vida-- no basta con el coraje y la valentía. También se necesita ser inteligente.



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