Deportes

Un nombre que se apaga por la injusticia

EL MATANCERO 
Orestes Miñoso 
con el uniforme de 
los Medias 
Blancas de 
Chicago, equipo 
donde brilló en la 
década de los 
cincuenta.
EL MATANCERO Orestes Miñoso con el uniforme de los Medias Blancas de Chicago, equipo donde brilló en la década de los cincuenta.

Llegan nuevos candidatos para el Salón de la Fama del Béisbol de Grandes Ligas y algunas figuras ingresan a

El nombre de Orestes Miñoso debe ser analizado para Cooperstown al estilo de Jackie Robinson, Monte Irving, Roy Campanella y Larry Dobe


Cooperstown, mientras tanto se apaga un nombre con iguales o superiores méritos que muchos de ellos. Se llama Orestes Miñoso.

En las próximas semanas se van a mencionar nuevos peloteros elegidos por el Comité de Veteranos y el nombre de Minnie ni tan siquiera salió nominado. Esto es una pena, más que pena ignorancia de la historia y, mucho más que ignorancia de la historia, es una injusticia.

El caso de Miñoso va más allá de las frías estadísticas de un jugador de Grandes Ligas. Pues lo primero que se debe tomar en cuenta y reconocer es que en este béisbol existió un gran pecado, la discriminación racial, donde muchos jugadores no pudieron actuar por dicha razón y algunos otros debutaron cuando ya eran estrellas en otros campeonatos profesionales, incluyendo la fuerte pelota cubana y la no menos caliente de las Ligas Negras.

Miñoso fue uno de esos peloteros. El cubano debe ser analizado con un trato similar al que tuvo Jackie Robinson, Roy Campanella, Larry Dobe y Monte Irving. Y es que el "Minnie'', es el Jackie Robinson latino. Y eso merece mucho respeto.

El llamado ``Cometa Cubano``, siendo una estrella en las Ligas Negras de Estados Unidos, tuvo que esperar a que Robinson rompiera la barrera racial en 1947 para ingresar en Grandes Ligas. Por dicha razón, perdió varias temporadas para luego convertirse en el primer pelotero hispano de la raza de color en jugar en las Mayores.

El oriundo de Perico, militó con los Tigres de Marianao en los torneos invernales de Cuba, donde fue ídolo de multitudes por su juego completo y explosivo. Pero no sólo fue un ídolo de multitudes en Cuba, también lo fue en Grandes Ligas, en las Ligas Negras y en los campeonatos profesionales de México.

En las Ligas Negras vistió el uniforme de los New York Cubans, en 1946 y 1947. En ambas campañas participó en el Juego de Estrellas, y cuando en el 47, los Cubans, bajo la dirección de José María Fernández vencieron a los Clevelands Buckeyes para ganar la Serie Mundial de las Ligas Negras, fue Miñoso uno de los jugadores que guió el triunfo del equipo.

Su debut en Grandes Ligas ocurrió en 1949 con los Indios de Cleveland, pero sólo le dieron oportunidad en 16 turnos al bate. Por las circunstancias de la época, su temporada de novato llegó en 1951 (28 años) con los Medias Blancas de Chicago, siendo elegido ese mismo año al Juego de Estrellas junto a su compatriota el pitcher Conrado Marrero "El Guajiro de Laberinto’’ y el torpedero venezolano Alfonso "Chico'' Carrasquel.

El antillano, una luminaria de la gorra a los spikes, se ganó el respeto del público desde su primer partido con los Medias Blancas. Su coraje en el terreno lo convirtió en un ídolo nacional y en una figura emblemática en la ciudad de Chicago.

Terminó la temporada de 1951 con un promedio de .326 (segundo), con 173 imparables, 31 bases robadas (líder) 112 anotadas (segundo) y 14 triples (líder).

La publicación deportiva Sporting News lo seleccionó el Novato del Año y en una decisión considerada equivocada por muchos expertos, el premio se lo dieron a Gil McDougald, un jugador de los Yankees que tuvo estadísticas inferiores al cubano.

El número 17 de los Medias Blancas finalizó su carrera con promedio de .298, conectó 1,963 imparables, 186 jonrones, impulsó 1,023 carreras, anotó 1,136, recibió 584 pasaportes y robó 205 bases robadas. Militó en siete Juego de Estrellas y conquistó tres premios Guantes de Oro.

Miñoso no terminó su carrera por encima de la marca de los .300, por la única razón de que después de 12 años de su retiro hizo cuatro apariciones al bate sin conectar de imparables. Sus números, Miñoso los acumuló comenzando en Grandes Ligas a la edad en que muchos peloteros son figuras consagradas.

El Salón de la Fama del Béisbol de Grandes Ligas se creó para honrar eternamente a los peloteros con méritos. Los primeros exaltados fueron Ty Cobb, Honus Wagner, Christy Mathewson, Babe Ruth y Walter Johnson.

Pero transcurridos 72 años de aquella primera elección, ese pabellón de los inmortales permanece cerrado para muchos peloteros que lo merecen. Uno de ellos es Miñoso.

Cuatro jugadores han sido elegidos a Cooperstown por iniciar tarde sus carreras de Grandes Ligas, y a la vez haber brillado tanto en dicha pelota como en las Ligas Negras: Jackie Robinson, Roy Campanella, Larry Dobe y Monte Irving fueron esas figuras. Sin embargo, las estadísticas de este cuarteto legendario no son superiores a las de Miñoso.

¿Por qué ellos sí, y Miñoso no? Si Irving, Dobe, Campanella y Robinson están en Cooperstown, de igual forma Miñoso merece estar. Si Robinson fue la figura que rompió la barrera racial, Miñoso fue el pionero entre los peloteros latinoamericanos.

Millones de personas en Estados Unidos, así como en Cuba, México y Latinoamérica, esperan que las puertas del Salón de la Fama sean abiertas algun día para esta leyenda del béisbol. ¿Pero cuándo llegará ese día? ¿ Se espera a que el alma de Miñoso se encuentre en el cielo? Eso sería algo infame.

Figuras como Ted Williams y Mickey Mantle, que jugaron en la misma época de Miñoso, deben estar suplicando desde el cielo para que se le haga justicia al cubano.

Cooperstown proclama a los cuatro vientos que su objetivo es preservar la historia, honrar la excelencia y conectar generaciones. Pero lo cierto es que esto no se está cumpliendo a cabalidad, y representa más que una realidad, una propaganda.

Lo afirmamos hoy en Miami, mañana en Chicago, la semana próxima en Nueva York y si es necesario en cualquier momento al propio comisionado Bud Selig en sus propias oficinas de la MLB, que se debe analizar la entrada de Orestes Miñoso al Nicho de los Inmortales por el método correcto; al estilo de Robinson, Irving, Campanella y Dobe.

Si no lo hacen de esta forma responsable, los responsables de esta iniquidad seguirán con pasos firmes por el camino de ubicar una mancha negra en el mismo corazón de la pelota de Grandes Ligas, en Cooperstown.



Envíe sus cartas y comentarios a:

mmartinez @elnuevoherald.com



  Comentarios