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Detienen en seco a los Huracanes de Miami

JOSH NESBITT (9), quarterback de los Yellow Jackets, evita al defensor de Miami Jojo 
Nicolas (29) durante el segundo cuarto del partido en el que se impuso Georgia Tech sobre 
el conjunto de los Huracanes.
JOSH NESBITT (9), quarterback de los Yellow Jackets, evita al defensor de Miami Jojo Nicolas (29) durante el segundo cuarto del partido en el que se impuso Georgia Tech sobre el conjunto de los Huracanes. Associated Press

Las esperanzas de los Huracanes de Miami de jugar por el título de la Conferencia de la Costa del Atlántico sufrieron un duro revés anoche y quedaron prácticamente en terapia intensiva, luego de que los Yellow Jacket de Georgia Tech batieran 41-23 al conjunto de la UM.

Y la defensiva de los Huracanes fue la gran responsable.

Georgia Tech corrió todo lo que quiso, teniendo absoluta libertad ante la porosa línea de defensa que presentó ayer la UM en el Bobby Dodd Stadium.

Los Yellow Jacket llegaron a sumar 472 yardas de corridas, constituyendo así la segunda cantidad más alta que permiten los Huracanes en su historia. El 24 de noviembre de 1944, Auburn sumó 536 ante la UM.

El partido fue tan desigual desde el principio, que para el momento del medio tiempo, Jonathan Dwyer ya sumaba 128 yardas con dos touchdowns en 10 acarreos, y toda la ofensiva de los Yellow Jacket acumulaba 228 yardas de corridas.

Mientras tanto, la UM apenas sumaba 35 yardas de corridas, con 101 de pases, 55 por Jacory Harris y 46 por Robert Marve.

La derrota de la UM le puso fin a una racha de cinco victorias, la más larga del equipo desde el 2005 cuando ganó ocho partidos al hilo para llegar al Peach Bowl.

Pero lo más doloroso del revés es la implicación que tiene. Con sólo un partido de temporada regular el 29 de noviembre en North Carolina State, la UM ahora necesita prácticamente de una milagrosa combinación de victorias y derrotas de otros equipos para mantener su esperanza de poder jugar por el título.

Es, sin embargo, un cierre de campaña mucho más alentador que el año pasado, cuando los Huracanes terminaron 5-7 y su último juego fue un humillante 48-0 en el Orange Bowl, donde habían tenido jornadas de gloria.

Ahora comenzaron inseguros la temporada, con tres derrotas en los primeros cinco partidos, pero se enderezaron con una racha de cinco triunfos, permitiéndoles volver a tener esperanzas.

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