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La expresión más genuina del básquetbol

MICHAEL JORDAN salta y se dispone a clavar la bola en el aro para anotar dos puntos en un 
partido donde su equipo los Bulls de Chicago derrotaron a los Mavericks de Dallas.
MICHAEL JORDAN salta y se dispone a clavar la bola en el aro para anotar dos puntos en un partido donde su equipo los Bulls de Chicago derrotaron a los Mavericks de Dallas. GETTY IMAGES

Fue un atleta único, capaz de cambiar el rumbo del baloncesto con sus habilidades excepcionales.

Michael Jordan reunió todos los atributos de una superestrella: velocidad, poder, excelente defensa, anotador, improvisación de jugadas, carisma, maestría, inteligencia, competitividad, jugador que decidía y ubicaba en sus hombros al equipo en los momentos finales del partido y en los grandes torneos.

Nació el 17 de febrero de 1963 en la ciudad de Brooklyn, Nueva York.

Jugó para la Universidad de Carolina del Norte bajo la dirección del legendario entrenador Dean Smith, ganando el torneo nacional el 29 de marzo de 1982 con una canasta decisiva ante la Universidad de Georgetown.

En 1983 fue elegido el Jugador Universitario del Año y en 1984 seleccionado por los Bulls de Chicago en el draft de la NBA.

Antes de iniciar su carrera como jugador profesional, Jordan vistió la franela del equipo de Estados Unidos en los Juegos Olímpicos de 1984, en Los Angeles, donde ganó la medalla de oro.

El equipo de Chicago fue eliminado en tres ocasiones consecutivas por los Pistons de Detroit (1988, 89 y 90), hasta que en 1991 dirigidos por Phil Jackson venció en cuatro partidos a Detroit para avanzar a las finales y llevarse la primera corona ante los Lakers de Los Angeles.

El 6 de octubre de 1993 anunció su retiro tras el asesinato de su padre, alegando que había perdido la motivación por el baloncesto y para intentar hacer carrera en el béisbol profesional.

Regresó al tabloncillo el 19 de marzo de 1995. Entregado de nuevo a los rigores de este deporte en 1996, guió a los Bulls a imponer un récord de victorias en una temporada (72-10) y consiguió el anillo de campeones, título que revalidaría en 1997 y 1998.

En 1999 abandonó los Bulls al detenerse la temporada por una huelga de jugadores.

Actuó con los Wizards de Washington en los dos últimos años de su carrera.

Entre sus principales logros se encuentran el premio de Novato del Año en 1985 (28.2 puntos por partido), ganó cinco veces el trofeo de Jugador Más Valioso de la Liga (1988, 91, 92, 96 y 98), seis campeonatos de la NBA, seis veces Jugador Más Valioso de las Finales, diez títulos de mejor anotador y fue ubicado nueve veces en el mejor equipo defensivo de la liga.

Jordan también actuó en 14 Juegos de Estrellas ganando tres premios de Jugador Más Valioso en estos clásicos (1988, 96, 98), integró 11 veces el mejor quinteto de la NBA y se adueñó de dos medallas de oro en los Juegos Olímpicos de 1984 en Los Angeles y 1992 en Barcelona.

Fue seleccionado Deportista del Año 1991 y elegido por la cadena ESPN como el mejor atleta del siglo XX.

Terminó su brillante carrera con 1,072 juegos, 6,672 rebotes, 5,633 asistencias, 2,514 robos de balón y 32,292 puntos (30.1, el mejor promedio por juego).

Jordan anotó más de 50 puntos en un juego en 39 ocasiones, ocho en playoffs. Encestó 40 o más puntos en 211 desafíos (38 en playoffs).

Por el baloncesto de la NBA han desfilado luminarias de la talla de Wilt Chamberlain, Bill Russell, Magic Johnson, Kareem Abdul Jabbar, Larry Bird, Julius Ervin, Jerry West y Kobe Bryant, entre otras estrellas del deporte de los gigantes.

Para muchos expertos, Jordan ha sido el mejor jugador de todos los tiempos.

El número 23 de los Bulls fue para el básquetbol lo mismo que fueron Wayne Gretzky para el hockey, Babe Ruth para el béisbol y Pelé para el fútbol: la expresión más genuina de sus deportes.

A la hora de mencionar a los más grandes atletas de la historia, no puede faltar el nombre del gran volador de los tabloncillos, el inigualable Michael Jordan.

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