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Un año histórico para la pelota cubana

MERITO ACOSTA y jugadores del Havana Cubans sostienen la bandera cubana al ganar el torneo 
de la Liga Internacional de la Florida en 1946, cuando por primera vez una ciudad fuera de 
Estados Unidos ingresaba a la organizacion de Grandes Ligas.
MERITO ACOSTA y jugadores del Havana Cubans sostienen la bandera cubana al ganar el torneo de la Liga Internacional de la Florida en 1946, cuando por primera vez una ciudad fuera de Estados Unidos ingresaba a la organizacion de Grandes Ligas.

Para el béisbol cubano, el año 1946 señala un hecho memorable: el ingreso de Cuba en la pelota organizada de Estados Unidos.

Hasta ese momento, peloteros antillanos en gran cantidad pertenecieron y algunos triunfaron en Grandes Ligas, pero nunca antes se había logrado un equipo integrado por jugadores nativos estuviera representado en el pasatiempo nacional americano.

En dicha época, Clark Griffith, el dueño y mánager de los Senadores de Washington, era uno de los personajes más influyentes del béisbol, pero su equipo no tenía la potencia que merecía la capital de la nación. Por ello se repetía con frecuencia: "Washington, el primero en la guerra, el primero en la paz, y el último en la Liga Americana''.

Griffith, un viejo zorro del béisbol, había asignado a su principal scout Joe Cambria labores de búsqueda de talento en Cuba.

Cambria ya había enviado a varios peloteros cubanos a la organizacion del Washington desde 1935 cuando firmó al primero de ellos, Ismael "El Mulo’’ Morales, y después a decenas de otros, además de extender su radio de acción a otras zonas del Caribe.

Cambria tuvo en Merito Acosta y Joseíto Rodrígue dos eficientes colaboradores y con el pasar de los años, Merito, respaldado por Griffith, logró su sueño de organizar el club Havana Cubans, siendo uno de los contendientes junto a otras cinco ciudades floridanas en la Liga Internacional de la Florida.

En el verano de 1946 se celebró el campeonato. Los primeros equipos fueron Havana Cubans, Tampa, Miami Beach, West Palm Beah, Lakeland y Miami.

La Liga adquirió el reconocimiento como circuito de categoría Clase C. Los Havana Cubans del primer año fueron dirigidos por Oscar Rodríguez, que se mantuvo por varias temporadas como piloto. La organizacion fue presidida por Merito Acosta y el Jefe de Relaciones Públicas fue el cronista deportivo Fausto LaVilla, en ese entonces columnista del diario Información.

La poderosa alineación antillana, integrada en gran parte por ex jugadores estrellas de la Unión Atlética Amateur de Cuba, ganaron sin problemas el primer campeonato con récord de 76 victorias y 41 derrotas.

Los jugadores de este primer equipo que cuando jugaban en la isla lo hacían en el estadio La Tropical, fueron: Julio Moreno, Efraín Vinajera, Jorge Urcilla, Gilberto Torres, Eduardo Mejido, Isaac Seoane, José Gómez, Manuel "Chino’’ Hidalgo, José Nogueiras, Pedro Duñabeitía, Héctor Aragó, Mario Díaz, Tony Lorenzo, Félix del Cristo, Orlando "Tango’’ Suárez, Lilo Fano, Luis Suárez, Fernando Solís, Armando Valdés, Rafael Rivas, Alberto Matos, Aurelio Fernández, Agustín Delaville, Felipe Jiménez, Armenio Torres, Sojito Gallardo, Cándido Méndizabal, Osmaro Blanco, Orlando Moreno, Humberto Báez, Fernando ‘‘Trompoloco’’ Rodríguez, Gilberto Castillo, José Cenán, Zito Conde y Oscar del Calvo.

Los Cubans siguieron ganando verano tras verano, entre 1947 y 1953, etapa en la que se unieron a la liga otros dos equipos: Orlando y Fort Lauderdale.

Durante todos estos años los Havana Cubans estuvieron cambiando muchos jugadores en los campeonatos, enviándolos a otras secursales del Washington. Por ello, desfilaron centenares de peloteros cubanos con el uniforme de este club.

En 1954, al adquirir el Baltimore la franquicia de los Browns de San Luis en la Liga Americana, Cuba a través de Roberto "Bobby’’ Maduro, y aconsejado por el periodista Pedro Galiana, solicitó la franquicia vacante del Baltimore y surgieron los Cubans Sugar Kings para competir en la Liga Triple A.

Esta novena salió con el grito de: "Un paso más y llegamos’’. Ese paso era llegar con un equipo propio a las Grandes Ligas, con el nombre de La Habana.

Y los Cubans se ganaron ese derecho cuando en 1959, dirigidos por Pedro "Preston’’ Gómez ganaron la Liga Internacional Triple A.

Fue entonces que cuando estaba todo listo para entregarle a la ciudad de La Habana una franquicia de Grandes Ligas, el nuevo gobierno de Cuba eliminó el béisbol profesional para destruir ese gran sueño, finalizando una etapa que está escrita con letras de oro en la historia del béisbol cubano.

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