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El talento natural de los peloteros cubanos

AROLDIS CHAPMAN ponchó a siete bateadores de Australia en cuatro innings. El joven de 21 
años de edad está en la mirada de centenares de buscadores de talentos de Grandes Ligas.
AROLDIS CHAPMAN ponchó a siete bateadores de Australia en cuatro innings. El joven de 21 años de edad está en la mirada de centenares de buscadores de talentos de Grandes Ligas. GETTY IMAGES

En la etapa en que Cuba tuvo béisbol profesional fue el país con el mayor número de peloteros en Grandes Ligas, además de ser la nación con más títulos en Series del Caribe con siete en 12 actuaciones.

Desde las épocas de Adolfo Luque y Orestes Miñoso, hasta llegar a los años de Camilo Pascual y Luis Tiant, los peloteros antillanos sobresalían por su calidad, además de otras muchas luminarias de la raza de color que no tenían acceso a las Mayores y desarrollaban sus carreras en las Ligas Negras de Estados Unidos como Martín Dihigo, José de la Caridad Méndez, Cristóbal Torriente, Alejandro Oms y Silvio García, por sólo mencionar a un grupo reducido de ellos.

Después de la abolición del profesionalismo en 1961, los peloteros de la isla se han visto obligados a desertar de sus equipos en competencias internacionales para poder jugar en Grandes Ligas, siendo dichos torneos los únicos escenarios que han tenido los peloteros cubanos para demostrar su calidad.

Muchos aficionados y hasta expertos en la pelota de Estados Unidos, desconocen el verdadero talento beisbolero que existe de una punta a la otra del archipiélago.

Lo que hemos visto en este Clásico Mundial es un indicador del nivel de sus atletas. Los jugadores antillanos están demostrando en el terreno de juego que a pesar de los errores existentes que frenan el verdadero desarrollo del béisbol, el único obstáculo que impide que exista una invasión de sus jugadores a las Grandes Ligas es el techo que le establecen para elevar su nivel a la medida de la verdadera potencialidad, medidas que también le ponen freno al nivel de la propia pelota nacional cubana.

El caso que más ha llamado la atención es el del lanzador zurdo Aroldis Chapman. Con una estatura de seis pies y tres pulgadas, el joven de 21 años tiene corriendo a los buscadores de talento.

Sus envíos entre 95 y 99 millas, con un buen slider y un cambio de velocidad que no utiliza con la frecuencia requerida, hacen de Chapnan un pitcher que posee todas las credenciales para ser una estrella en Grandes Ligas.

"Desde los tiempos de Sandy Koufax no veía a un lanzador zurdo con esas herramientas'', dijo Mike Brito, un scout cubano con más de 40 años de experiencia con los Dodgers de Los Angeles. "Mis ojos se asombraron cuando marque su velocidad entre 96 y 99 millas, con un envío que llegó a 100 millas''.

Brito ha firmado a centenares de peloteros latinoamericanos, incluyendo al pitcher zurdo mexicano Fernando Valenzuela.

Cuba inicia la segunda ronda del Grupo Uno en San Diego frente a Japón, el mismo equipo que los derrotó en la final del primer evento en el 2006. El ganador de este juego se medirá al que triunfe entre Corea del Sur y México.

Dos de estas novenas avanzarán a la etapa semifinal a celebrarse en Los Angeles frente a los dos clasificados del Grupo Dos que saldrán entre Estados Unidos, Venezuela, Puerto Rico y Holanda.

Los cubanos podrían ser eliminados, pero también pueden avanzar. Cualquiera de los cuatro equipos reúnen los atributos para triunfar.

Gane o pierda Cuba, una cosa es innegable, el talento natural de sus peloteros sigue intacto y sólo necesitan pulir al ciento por ciento la potencialidad que poseen. Y esto demuestra una cosa: la naturaleza cubana sigue respirando béisbol...y del bueno.

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