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Venezuela derrota a Puerto Rico y avanza a semifinales

El equipo venezonalo de béisbol celebra el jonrón de Ramón Hernández en la séptima entrada del juego con Puerto Rico.
El equipo venezonalo de béisbol celebra el jonrón de Ramón Hernández en la séptima entrada del juego con Puerto Rico. AP

No fue el más importante, ni el que más público llevó a las gradas, pero el choque de anoche entre Venezuela y Puerto Rico fue uno de los más intensos y apasionados que haya tenido lugar en el Dolphin Stadium.

Ganó Venezuela 2-0, pero también el béisbol y el Clásico Mundial gracias a una demostración de amor a la camiseta por parte de peloteros y aficionados como pocas vistas en la historia del deporte.

Lleno de drama y suspenso, el juego vivió un momento singular cuando Ramón Hernández pegó un batazo que se llevó la cerca en el séptimo y fue reconocido sólo como triple por los árbitros.

Ante la protesta del mánager Luis Sojo, los jueces bajaron al interior del parque para contemplar la repetición en video de la acción y, luego de 10 interminables minutos, le concedieron el jonrón al receptor de los Orioles.

En ese momento, pareció que la tierra se parara junto a miles de seguidores de la vinotinto.

No podía ser de otra manera para un desafío que comenzó, de manera sentimental y simbólica, con un Tany Pérez que lanzó la primera bola en representación de Puerto Rico -su segunda patria- y Cuba, y un David Concepción que le recibió antes de que ambos se fundieran en un abrazo.

Pero ahí terminó el cariño.

Lo que vino después fue una guerra de nervios y con 25,599 aficionados en su interior, el parque se convirtió en una fiesta total y en un mar de banderas boricuas y venezolanas que ondearon a más no poder en medio de gritos y aplausos.

Por esta vez los venezolanos gozaron más, especialmente cuando Carlos Guillén impulsó en el tercer capítulo la primera anotación del desafío, más que suficiente para apoyar la sólida faena de Félix Hernández.

Hernández, puntal del pitcheo de los Marineros de Seattle, contuvo a una ofensiva temible durante 4.2 entradas en las que admitió cuatro hits, regaló cuatro boletos y ponchó a siete hombres.

Su faena no estuvo exenta de amenazas, pero en los momentos definitorios supo meter el brazo para que Venezuela asegurara el pase a las semifinales del evento, mientras que Puerto Rico y Estados Unidos deciden su suerte en otro choque de vida o muerte.

Ian Snell fue un rival digno e hizo todo cuanto pudo para evitar que la maquinaria venezolana entrara en acción con todos sus cilindros, pero se equivocó con Guillén y ese único error le costó caro a los boricuas.

No sólo se trato de un choque de potencia de primera línea en el béisbol, sino que el encuentro en sí resultó una demostración de maestría y talento donde las buenas jugadas estuvieron a la orden del día.

Hasta los abucheos a Magglio Ordóñez bajaron en intensidad y dejaron que el béisbol tomara el espacio central.

En su primer turno del partido, el jardinero de los Tigres de Detroit recibió una mezcla de abucheos y aplausos cuando caminó al plato e incluso algunos fanáticos corearon su nombre en muestra de apoyo. Ordóñez se ponchó y regresó al dugout en medio de vítores por su fracaso.

Pero en su segundo, la mayoría de los venezolanos coreó "Magglio, Magglio''.

Y es que la victoria todo lo alivia.

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