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Peloteros cubanos perdieron la oportunidad de brillar en Grandes Ligas

Pedro Luis Lazo
Pedro Luis Lazo AP

El scout mueve la cabeza en señal de desaliento. "Ese muchacho hubiese brillado en las Grandes Ligas'', señala el veterano cazatalentos mientras observa a un Eduardo Paret enfundado en la camiseta roja de la selección cubana.

El nativo de Villa Clara ya no le quita el aliento a los escuchas de las Mayores.

A sus 36 años, el torpedero del combinado cubano forma parte de ese grupo de veteranos que se acerca al anochecer de una brillante carrera en la Serie Nacional y en la selección antillana.

Independientemente de lo que sucediera anoche cuando enfrentaba a Japón por su pase a Los Angeles o su temprana eliminación, la Cuba del Clásico Mundial del 2009 es una selección con más fortaleza que la del 2006. Pero también es un equipo en transición. Una amalgama en la que despuntan prospectos como Aroldis Chapman y Alfredo Despaigne, y hombres que una vez deslumbraron a los cazatalentos y se encuentran ya más cerca de ver los juegos desde el dugouts -como coaches o mánagers- que desde el mismo terreno.

Así como Paret, los lanzadores Pedro Luis Lazo y Norge Luis Vera, y el catcher Ariel Pestano, viven sus últimos días como jugadores del combinado cubano.

¿Qué pudieron haber llegado a ser de haber dado el paso a las Mayores? ¿Hasta dónde hubiesen llegado?

En sus días de prospecto, Paret tuvo una tarea difícil: sustituir a Germán Mesa, considerado el mejor torpedero en la historia de la pelota cubana.

En el mejor momento de su carrera, Paret era no sólo una muralla defensiva, sino un bateador de .300 y un destacado robador de bases, el tercero mejor en la historia en la Serie Nacional.

"Recibió muchas ofertas, pero al final no se concretó nada'', aseguró el scout.

Paret, quien llegó a estar suspendido por tres años del equipo nacional por mantener comunicación con Rolando Arrojo luego de que el lanzador abandonara la isla, ya no es la misma amenaza con el bate. En la Copa Mundial del 2007 bateó para .259 y en los Juegos Olímpicos de Pekín conectó .250. Ahora en el Clásico Mundial -en el que sufrió una lesión en la primera fase- no ha conectado hits en siete turnos.

Pestano no sobresalió tanto con el madero como Paret, pero su defensiva detrás del plato creó un impacto positivo en la selección cubana desde que se integró al equipo hace ya una década, especialmente a la hora de dirigir a los lanzadores y retirar las posibles amenazas de robos de base.

Quizás el mejor serpentinero cubano de la década de los noventa, Lazo ha mostrado en este Clásico las grietas que produce la edad y las lesiones.

"Está claro que no es el mismo pitcher dominante. Su slider no rompe igual'', analizó el cazatalentos acerca del derecho pinareño que anunció su retiro para este año. "De haber llegado joven a las Grandes Ligas probablemente aún estaría ahí, porque en el béisbol organizado se le hubiese cuidado mucho más el brazo''.

Vera, entretanto, recuerda a otro gigante del montículo cubano, Orlando Hernández.

El clon de El Duque, no obstante, tiene más armas que su antecesor.

"Su recta lo diferencia, porque la de Vera es mucho más viva, capaz de alcanzar las 95 millas'', añadió el scout.

La proyección de Vera en el plano internacional llegó especialmente luego de un relevo de siete innings ante los Orioles de Baltimore en un partido de exhibición en 1999.

"Vera dejó mejor impresión que Andy Morales, y los Yankees le dieron a Morales casi cinco millones de dólares. Al pitcher le hubiesen dado más dinero'', consideró el escucha.

En menor o mayor grado, cualquiera de este póker de hoy veteranos se hubiese revestido del color verde del dólar hace algunos años atrás. Pero al final más pudo el rojo de la revolución.

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