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Japón humilla a Cuba y le roba las esperanzas en el Clásico Mundial

Quizás fue la niebla. A lo mejor el frío. De repente fue la presión de saber que desde la isla Fidel Castro habló –o mejor dicho escribió- casi todos los días acerca del equipo.

Lo cierto es que Cuba, una vez más, se arrugó ante Japón, y esta vez, la derrota fue costosa. La más dura en la historia del béisbol de la isla.

Por segundo partido al hilo Japón blanqueó a Cuba 5-0 y lo dejó fuera del Clásico Mundial de Béisbol, señalando la primera ocasión desde 1939, cuando el equipo antillano jugó la Copa Mundial por vez inicial, que la isla se queda fuera de los tres mejores en un torneo.

Cuba, que perdió el domingo 6-0 ante Japón en el primer partido que se llevó a cabo en el Petco Park, quedó silente otra vez ante el pitcheo nipón.

Hisashi Iwakuma no es tan popular como Daisuke Matsuzaka –el terror de los antillanos-, pero después de lo que hizo el derecho anoche en el Petco Park ante 9,774 aficionados que soportaron estoicamente las glaciales temperaturas, la alineación cubana probablemente nunca olvide su nombre.

Ganador del premio Sawamura, equivalente al Cy Young en Japón, Iwamura confundió, tal como lo hizo Matsuzaka el domingo, a los bateadores cubanos que en total apenas promediaron para .200 en los dos desafíos ante los asiáticos.

Iwamura terminó lanzando seis entradas, en las que sólo efectuó 69 envíos, y se llevó el triunfo al permitir cinco incogibles, entregar un boleto y ponchar a dos.

El manto blanco, casi lechoso de la neblina que rodeó al estadio de San Diego, se encargó de proveer a Japón, el equipo de casa –por sus ruidosos aficionados- la ventaja en el cuarto inning, capítulo en el que se produjo un episodio que presagió la debacle cubana.

Yunieski Maya, máximo ganador de la actual Serie Nacional cubana, retiró al primer hombre que enfrentó en el cuarto y luego recibió hit de Norichika Aoki y doble de Atsunori Inaba. Luego de un elevado corto a Shuichi Murata, Michihiro Ogasawara conectó un fly profundo al jardín central. Yoennis Céspedes alcanzó la posición, pero cuando surgió de la neblina no tenía la pelota, permitiéndole a los dos hombres anotar y enviando a las duchas al abridor antillano.

Yulieski González relevó y aunque sacó el inning –en medio de un balk- terminó discutiendo con el veterano catcher Ariel Pestano en imágenes repetidas una y otra vez por la televisión.

Japón marcó otra vez en el quinto con boleto al grandeliga de los Rays de Tampa Bay Akinori Iwamura, boleto a Hiroyuki Nakajima e imparable de Aoki.

La cuarto llegó en el séptimo por pasaporte a Iwamura, sencillo de Ichiro Suzuki y elevado de sacrificio de Nakajima.

En el noveno, Japón produjo otra más con triple de Ichiro e incogible de Aoki.

Japón, ganador del Clásico pasado, ahora se trasladará a Los Angeles para buscar la reedición de su corona ante Corea del Sur, Venezuela y Estados Unidos.

La Máquina Roja, entretanto, es enviada de nuevo a la isla por los nipones. En el 2006 llegó herida, pero mostrando con orgullo la huella que dejó la batalla.

Esta vez el zarpazo del tigre asiático es más profundo y dolerá lo suficiente como para no querer mostrarle la cicatriz a nadie.

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