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La inigualable reina de las pistas

LA ESTADOUNIDENSE Florence Griffith Joyner en la carrera de los 200 metros planos en el 
Campeonato Mundial de Atletismo en Roma 1987. La atleta mantiene el récord mundial en 100 
y 200 metros, siendo considerada la mejor velocista de la historia.
LA ESTADOUNIDENSE Florence Griffith Joyner en la carrera de los 200 metros planos en el Campeonato Mundial de Atletismo en Roma 1987. La atleta mantiene el récord mundial en 100 y 200 metros, siendo considerada la mejor velocista de la historia.

Fue más veloz que una bala y una atleta dotada de virtudes excepcionales. Por las proezas y marcas que impuso, su nombre está ubicado en un altar sagrado en la historia del atletismo.

Florence Griffith Joyner nació el 21 de diciembre de 1959 en Los Angeles, California. Se especializó en pruebas de velocidad ganando tres medallas de oro y una de plata en los Juegos Olímpicos de Seúl 1988 y batió las plusmarcas del mundo de 100 y 200 metros. Popularmente se la conocía como Flo-Jo.

Proveniente de una familia humilde, se comenzó a destacar desde niña en las carreras. Pese a sus cualidades, el atletismo no ofrecía un porvenir que resolviera las dificultades económicas de su familia y al terminar la secundaria la abandonó para irse a trabajar.

Todo cambió cuando conoció al entrenador Bob Kersee, que al ver su potencial como velocista le consiguió una beca para estudiar en la Universidad de California.

Rápidamente llegaron los resultados. Florence ganó varios títulos universitarios en Estados Unidos y sus tiempos mejoraron.

En 1983 participó en el Primer Campeonato del Mundo en Helsinki, pero terminó cuarta en los 200 metros.

Al año siguiente consiguió la medalla de plata en los 200 metros en los Juegos Olímpicos de Los Angeles 1984, sólo superada por su compatriota Valerie Brisco-Hooks.

Después de los Juegos de Los Angeles, Griffith se casó con Al Joyner, campeón olímpico de triple salto y se apartó del atletismo.

Parecía que era una retirada definitiva, sin embargo lo mejor estaba por llegar.

Con las miras puestas en los Juegos Olímpicos de 1988, Florence reapareció en los Mundiales de Roma en 1987, donde volvió a acabar segunda en los 200 metros, esta vez superada por la alemana Silke Gladisch y ganó una medalla de oro en los relevos 4 x 100 metros.

El año siguiente sería el de sus plusmarcas mundiales y sus hazañas en los Juegos Olímpicos de Seúl 1988.

En las pruebas de Indianápolis, clasificatorios para los Juegos, corrió los 100 metros en un asombroso 10.49, una plusmarca del mundo que pulverizaba la anterior de 10.76 en poder de Evelyn Ashford, y que aún sigue vigente.

Su actuación en los Juegos de Seul fue memorable al ganar las medallas de oro en 100, 200 y relevos 4x100, además de una plata en los relevos 4x400. En la prueba de 200 metros batió dos veces la plusmarca mundial, una en semifinales y otra en la final, manteniéndose los 21.34 de la última carrera como el actual récord de esta prueba.

Después de las olimpiadas anunció su retiro de las pistas. Se dedicó a la publicidad promocionando toda clase de productos. Tuvo su propia línea de ropa y hasta se sacó una muñeca llamada Flo-Jo.

De forma sorpresiva, el 21 de septiembre de 1998, con 38 años, murió víctima de una apoplejía cerebral.

Existieron sospechas en torno a sus portentosas cualidades y al posible uso de métodos ilícitos para aumentar su rendimiento.

Pero una cosa es cierta, mientras que varias figuras de su época dieron positivo en examenes, la esbelta atleta estadounidense nunca se le comprobó durante su etapa de esplendor que usara sustancias ilegales.

Sus marcas están ahí y tienen un peso enorme, pues al hablar de los mejores deportistas de todos los tiempos en el atletismo podemos mencionar a estrellas como Carl Lewis, Jesse Owens, Bob Beamon, Michael Johnson y Jackeline Joyner Kersee, entre otros. Pero Florence Griffith Joyner no puede ser olvidada.

Ella fue grande entre las más grandes figuras del deporte olímpico.

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