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Los samurais de oro retienen la corona al vencer a Corea del Sur

El juego del siglo no podía tener un mejor héroe.

El mejor bateador nipón de los últimos años –y uno de los más brillante en la historia de Japón- conectó un incogible que remolcó dos para romper un empate en el décimo inning y darle el triunfo 5-3 a su país sobre Corea del Sur en la final del Clásico Mundial de Béisbol.

Con cuenta de 2-2 y hombres en tercera y segunda, el mánager de Corea, In Sik Kim, no quiso darle el boleto intencional a Ichiro Suzuki, quien respondió con imparable por el medio del campo y así darle el astazo final a un terco rival.

De esta forma, Japón revalidó su título del 2006, coronándose en una final que le echó más leña a la hoguera de la rivalidad más grande en la actualidad en la pelota internacional.

Los nipones estuvieron a un out de alzarse con el título en el noveno episodio, pero la joven estrella del pitcheo Yu Darvish llegó descontrolada y terminó cediendo la carrera del empate luego de un hit de Bum Ho Lee.

En el calificado por Tatsunori Hara, piloto de Japón, como el “juego del siglo”, los nipones doblegaron a sus rivales más odiados con la fórmula con la que se están consolidando como la máxima potencia del béisbol internacional: un pitcheo inexpugnable y una ofensiva que no depende de las grandes conexiones sino del ataque rápido y sorpresivo.

Y anoche ante 54,846 aficionados, la mayor cantidad en la corta historia del Clásico, no fue la excepción.Hisashi Iwakuma, el mismo que eliminó a Cuba en el Petco Park de San Diego, lanzó en gran forma durante 7.2 episodios en los que recibió cuatro hits, con dos carreras y seis ponches.

El derecho, que fue ganador el año pasado del premio Sawamura –equivalente al Cy Young, lanzó los tres primeros innings en forma perfecta. En el cuarto, luego de dos outs, recibió su primer hit, un sencillo de Hyun Soo Kim.

Pero para ese momento, ya el Samurai le había dado ventaja.

Con una paciencia infinita, la alineación nipona obligó a su verdugo de otrora, Jungkeun Bong, quien le había ganado dos veces ya en el Clásico, a hacer una gran cantidad de envíos, poniéndolo en problemas, y ya para el tercero logró finalmente emboscarlo.

Hiroyuki Nakajima se embasó por infield hit y luego Norichika Aoki lo hizo por error del camarero. Kenji Johjima disparó roletazo que sirvió para retirar al corredor que iba de primera a segunda y con hombres en las esquinas, Michihiro Ogawasara soltó imparable impulsor de una.

Corea niveló las acciones con jonrón del único grandeliga en su roster, Shin Soo Choo, pero fue el único daño que recibiría realmente Iwakuma.

Japón desniveló el partido, ya con Bong fuera del montículo, en el séptimo.

Yasuyuki Kataoka conectó sencillo y de inmediato –fiel al estilo japonés agresivo- se robó la intermedia. Ichiro Suzuki tocó la bola en forma perfecta por la raya de tercera para dejar hombres en la primera y la antesala.Nakajima siguio con sencillo a la derecha para producir la del desempate.

El monarca del 2006 pisó el plato otra vez en el octavo, por sencillo de Seiichi Uchikawa, doble de Atsunori Inaba y elevado de sacrificio de Akinori Iwamura.

Corea ripostó en el octavo con doble de Bum Ho Lee, roletazo de Young Min Ko y elevado de sacrificio del emergente Dae Ho Lee, y empataría en el noveno.

Pero al final se impuso la fórmula del Samurai moderno, de pequeños cortes y no sablazos con los que terminaron desagrando a un complicado rival en la batalla final, en el juego del siglo.

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