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Regala exotismo y buenas figuras

Imaginese un Juego de Estrellas de pelota celebrado en Turquía o Australia, y los locales desconocen quienes son figuras del béisbol como Albert Pujols, David Wright, Hanley Ramírez, Alfonso Soriano, Daisuke Matsuzaka o David Ortiz.

Apenas unas 600 personas asistieron a un Juego de Estrellas y a la Gran Final de la Copa de la Liga Francesa de Handball, deporte olímpico celebrada en el American Airlines Arena de Miami. Varios de los presentes son campeones del mundo o campeones olímpicos de la disciplina, incluyendo al francés Jackson Richardson. En una historia parecida a la de Michael Jordan, Richardson fue el mejor del mundo y tal vez en la historia del deporte, pero ahora regresa a la competencia tras haberse retirado. Los aficionados presentes, en su mayoría franceses o canadienses, coreaban su nombre, y Richardson brindaba autógrafos y fotos.

Los neófitos vieron un deporte que se juega con las manos y un balón que se lanza a la portería defendida por un portero como el fútbol salón. La dinámica se asemeja al baloncesto y no tiene nada que ver con el "handball'' que rebota una pelota contra la pared. Consiste de siete jugadores por equipo y dos tiempos de 30 minutos en una cancha un poco más larga que la de basket. Una particularidad es el semicírculo donde sólo se puede entrar si se salta desde afuera para tirar al arco.

Pocos floridanos conocían a los nueve integrantes del equipo de Francia medallistas de oro olímpico en Beijing, ni los jugadores campeones mundiales galos.

Perla Cruz, guatemalteca, viajó de Boca Ratón a Miami a presenciar la gala.

"Jugué en el equipo nacional pero tuve que escoger entre los estudios y el handball. Me gusta que la gente conozca este deporte''.

Francisco López, maestro de Educación Física de la escuela Coral Way Elementary, llevó a sus dos hijos. "Quisiera incorporarlo a la escuela. Me gusta y estoy contento de estar aqui'', afirmó.

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