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Dihigo, el pelotero más versátil de la historia

Era capaz de ejecutar en el terreno de juego todas las habilidades que un exigente fanático de béisbol pueda esperar de un pelotero.

Creció, vivió, triunfó y murió con una pelota, un bate y un guante.

Martín Dihigo nació el 25 de mayo de 1906 en Matanzas, Cuba. Falleció el 20 de mayo de 1971, en Cienfuegos.

A los cuatro años de edad, su familia se trasladó al barrio Pueblo Nuevo, que estaba a tres calles del Palmar del Junco, estadio donde se celebró el primer juego de béisbol en la isla.

Comenzó en la pelota profesional el 21 de enero de 1923 (16 años) con el club Habana dirigido por Miguel Angel González. También jugó con Santa Clara donde ganó el título de bateo (.358), Marianao y Cienfuegos.

Como mánager, ganó los campeonatos de 1935-36 con Santa Clara y 1936/37 con Marianao.

En la pelota antillana bateó por encima de los .300 en diez campañas y terminó con un promedio de .296. Su actuación monticular fue de 115 victorias y 60 derrotas.

Debutó en las Ligas Negras de Estados Unidos en el verano de 1923 (16 de abril) con los Cuban Stars dirigidos por Pelayo Chacón y cuyo propietario era Alejandro Pompez, hijo de inmigrantes cubanos en Nueva York.

Después de cinco temporadas con este equipo, vistió los uniformes de Homestead Grays, Filadelfia Hilldale, Baltimore Black Sox y New York Cubans.

Conquistó tres títulos de jonrones. Finalizó su labor en Estados Unidos con promedio de .307, pegó 64 jonrones y remolcó 227 carreras. Como pitcher ganó 26 y perdió 21, con 2.92 de efectividad. Actuó en dos Juegos de Estrellas y está considerado uno de los mejores jugadores en la historia de las Ligas Negras.

Uno de los mejores jugadores de las Ligas Negras, Buck Leonard, dijo sobre el cubano: ‘‘Fue el pelotero más versátil que he visto’’.

Dihigo también brilló en la pelota de México y República Dominicana. En Venezuela guió como mánager a la victoria de los Leones del Caracas.

En Dominicana lo hizo con los Leones del Escogido y las Aguilas Cibaeñas. En 1937 bateó para .351, además de sobresalir en el pitcheo.

En 1938 ganó el título de bateo y también actuó como pitcher en la Liga Mexicana. A la ofensiva tuvo promedio de .387 y con las serpentinas sumó 18 triunfos, dos reveses y 0.90 de efectividad.

Lanzó el primer juego de cero hit cero carrera en la pelota mexicana, cuando las Aguilas de Veracruz vencieron 4-0 a Nogales en partido disputado el 16 de septiembre de 1937. Su récord en México fue de 119-57 con efectividad de 2.84.

A la ofensiva terminó con promedio de .317.

Combinando su actuación en Cuba, México, Dominicana y Ligas Negras, el matancero logró 266 victorias y 142 derrotas. A la ofensiva lo hizo para .302 y 130 jonrones, en un béisbol que se jugaba con una bola menos viva.

Fue elegido a Cooperstown en 1977. Es el único jugador que tiene su nombre en el Salón de la Fama en cuatro países: Cuba, Estados Unidos, Dominicana y México.

Cuando se habla del mejor bateador de todos los tiempos en cualquier béisbol del mundo, la mayoría de los expertos mencionan a Babe Ruth y Ted Williams.

Al hablar del mejor pitcher señalan a Bob Gibson y Sandy Koufax. Cuando buscan al jugador ás completo y al mejor jardinero derecho defensivo, indican a Willie Mays y al puertorriqueño Roberto Clemente. Pero cuando se analiza al jugador más versátil, se ubica el nombre del cubano Martín Dihigo.

Grande entre los grandes peloteros de la historia. Ese fue el "Maestro Inmortal’’.

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