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Muchos secretos encierra el bateo

El bateo es una ciencia dentro del béisbol. Un excelente bateador debe conectar diferentes tipos de envíos, desde una recta a más de 90 millas, una slider de 85 millas que cae al llegar al plato, un cambio de velocidad que busca sacarlo de paso, una curva hacia abajo parecida a una serpentina en tiempo de carnaval, otra que viene a un ángulo diferente y una mortífera bola de tenedor que se mueve en dirección contraria.

Para dominar esta ciencia se requiere de estudio y práctica. De práctica para pulir el estudio y de estudio para realizar los movimientos correctos. No es lo mismo batear una curva hacia abajo que otra que viene por el lado del cuerpo. No es igual batear una recta de 90 millas que un cambio a 75.

Una buena conexión se logra cuando se realizan los ajustes correctos y en tiempo. Aquí trabajan los brazos, antebrazos, hombros, muñecas, con terminación de movimientos rápidos en cada una de esas partes del cuerpo, sin quitarle la vista a la bola desde que sale de la mano de lanzar hasta que llegue al plato o sea conectada.

Otro detalle importante es tener paciencia en el plato. La paciencia obliga al pitcher a utilizar todo su repertorio. No se debe confundir la paciencia con falta de agresividad. Se puede ser paciente sin dejar de ser un bateador agresivo. No hacerle swing a cualquier envio es una caracteristica de un bateador paciente. En la combinación de paciencia y agresividad está uno de los secretos del bateo.

Otro detalle importante es la alineación de un equipo. La alineación no se improvisa, se organiza en base a las características de cada bateador. A nadie se le puede ocurrir ubicar de cuarto bate a un hombre débil que no impulse carreras. Cada turno tiene una función definida, que cuando se cumple brinda resultados positivos y cuando falla afecta de una manera u otra a la ofensiva.

Un primer bate debe ser un corredor rápido, que robe bases y con excelente promedio de embasamiento. Existen casos de que un buen corredor no es un gran primer bate al no embasarse con frecuencia. La regla de oro del hombre proa es tener contacto, hacer trabajar a los lanzadores y embasarse por imparable o pasaporte.

El segundo bate debe ser rápido, tener contacto y batear hacia los diferentes ángulos. El tercer bate debe ser el más seguro. El cuarto es el de mayor fuerza y el quinto otro gran bateador. Tercero, cuarto y quinto son los tres mejores bateadores y los responsables de impulsar carreras. El sexto debe ser otro buen bateador. Séptimo, octavo y noveno son los más débiles. Y no puede faltar decir que existen octavos y novenos bates de lujos, que son aquellos que sin ser buenos bateadores se embasan con frecuencia ayudando a que llegue la tanda buena del equipo con hombres en circulación.

Un excelente bateador debe estudiar el repertorio del pitcher rival, el ángulo que utiliza en cada envío, su control, sus movimientos, en qué conteo acostumbra tirar recta, curva, slider, cambio y tenedor. Como ven...¡Qué difícil es batear! Por eso, el bateo es una ciencia que no todos dominan.

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