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Johnson y los peces cumplen a lo grande

Josh Johnson en LandShark Stadium en Miami.
Josh Johnson en LandShark Stadium en Miami.

Josh Johnson nunca olvidó el día en que lo llamaron en las Menores para decirle que lo mandaban a buscar desde el equipo grande.

"Me dijeron que tenía que llenar el espacio de A.J., que estaba lesionado'', recordó el serpentinero antes de lanzar uno de los mejores juegos de su carrera justo ante el lanzador por el cual pudo probar su primera bocanada de las Grandes Ligas. "¿Cómo iba a olvidarlo?".

Johnson tampoco olvidará el 20 de junio del 2009, luego de que maniatara a una de las ofensivas más temibles del béisbol, la de los Yankees de Nueva York y condujera a los Marlins de la Florida a un triunfo 2-1 delante de 46,427 aficionados que formaron la cuarta mayor asistencia de la historia en este parque durante un partido de la temporada regular.

A pesar de que la mayoría tiraba para los visitantes, la multitud en el Land Shark Stadium no tuvo más remedio que reconocer la monumental faena del derecho de los peces contra su antiguo compañero de equipo.

"J.J. estuvo excelente'', expresó el mánager Fredi González. "Dentro de 20 años diremos que fue un lanzador especial. Por ahora, sólo digo que es muy bueno''.

Ni siquiera la aparición de Alex Rodríguez -fue recibido con una ovación salpicada de abucheos al recibir un boleto- para batear de emergente en el octavo, opacó la actuación de Johnson.

Un cuadrangular de Dan Uggla en el segundo capítulo y un error en el sexto del jardinero izquierdo Johnny Damon sobre una conexión del mexicano Jorge Cantú- fue lo único que necesitó Johnson para asegurar el triunfo.

"Este fue un juego que tuvo muy buen pitcheo de ambas partes'', expresó Johnson. "Fue divertido enfrentar a un conjunto como ese, tan fuerte. Pero mi equipo me defendió y los batazos fueron oportunos''.

Si la lesión de Burnett permitió el debut de Johnson el 30 de septiembre del 2005, en esta ocasión el duelo entre ambos monticulistas catapultó al pitcher de los Marlins al centro del escenario deportivo.

"Cuando llegué en esa fecha, Burnett me dio valiosos consejos'', indicó Johnson, quien se fue del montículo tras siete entradas con tres hits permitidos y una limpia a su cuenta. "Eso nunca lo olvidaré.

Esos consejos le sirvieron bien a Johnson que, si alguien dudaba de su talento, convenció a todos de que forma parte de lo mejor de la actual generación de lanzadores jóvenes en las Mayores.

Tan férreo fue el dominio de Johnson, que sólo había permitido un hit del propio Burnett en el tercer episodio y no le pegaron otro hasta la séptima, cuando el dominicano Robinson Canó y Nick Swsher se combinaron para impulsar la carrera de los Mulos.

Para Burnett la derrota tuvo un doble matiz de dolor, pues el derecho tenía mucho interés en mostrar la mejor cara en su regreso al sur de la Florida luego de varios años de ausencia.

Después de todo, Burnett, como lo es ahora Johnson, creció como pelotero al amparo del sol de los Marlins durante siete temporadas y todavía es el segundo pitcher más ganador en la historia de la organización con 49 éxitos.

Pero después de 6.1 capítulos ya no tenía nada que hacer en el box.

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