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Joe Cortez: el tercer hombre del ring

Joe Cortez hace un conteo a Hasim Rahman (C) de EEUU, en una pelea contra Lennox Lewis (L) de Inglaterra.
Joe Cortez hace un conteo a Hasim Rahman (C) de EEUU, en una pelea contra Lennox Lewis (L) de Inglaterra.

Joe Cortez quiere una entrevista limpia, sin golpes bajos, y que su voz se escuche clara y rotunda. El tercer hombre en el ring, como muchos le conocen en todo el mundo, afirma que para todo en la vida es "justo pero firme''.

Hasta para conversar con El Nuevo Herald.

Posiblemente el árbitro de boxeo más conocido de los últimos tiempos, Cortez suma cinco décadas dedicado a este deporte, primero como púgil y luego impartiendo justicia en peleas que hoy son legendarias.

"He sido muy afortunado, porque he tenido la oportunidad de ser parte de momentos inolvidables del boxeo'', explica Cortez, que esta noche actuará en la velada donde Floyd Mayweather Jr. se medirá a Juan Manuel Márquez en Las Vegas. "He recibido muchas alegrías, pero también grandes golpes. Hay golpes que no se ven, lo que uno se acostumbra a asimilarlos como los grandes campeones y sigue adelante''.

Y no le falta razón a este puertorriqueño nacido en Nueva York. A pesar de su trayectoria y experiencia, Cortez ha soportado severas críticas de aficionados y boxeadores a lo largo de su carrera.

Hasta el propio Márquez llegó a pedir que Cortez nunca actuará en ninguna de sus peleas y le llamó enemigo de los púgiles mexicanos. Como si no bastara, miles de fanáticos británicos lo acusan de haber impedido que Ricky Hatton hiciera su tipo de pelea frente a Mayweather.

"Sobre Hatton diré que es un boxeador que combate sucio y conmigo eso no va'', explica Cortez. "Márquez no tiene ningún fundamento en lo que dice. Cuando Pacquiao lo tiró tres veces en la primera pelea, yo le permití continuar. Otro árbitro tal vez lo hubiera detenido. Gracias a mí, Márquez se recuperó y tuvo una revancha con Pacquiao, y ahora tendrá el combate de su vida con Floyd. Así que mira si le hice daño'', subrayó con tono irónico.

Sin embargo, los casos de Hatton y Márquez son apenas excepciones en la trayectoria de Cortez, que ha sido el tercer hombre en 170 peleas de título mundial y es una figura respetada más allá del boxeo.

Cuando Sylvester Stallone quiso darle más realismo a su filme Rocky Balboa pensó enseguida en Cortez para que fuera el árbitro del combate entre el veterano ídolo de Filadelfia y el campeón Mason Dixon, interpretado por el púgil profesional Antonio Tarver.

Pero el camino hacia la fama comenzó a duro golpe y no sin cierta dosis de éxito, pues Cortez ganó seis veces el torneo amateur Guantes de Oro antes de realizar una exitosa carrera como peleador rentado.

"No lo hacía mal, y como profesional terminé con récord de 18-1, pero el dinero no llegaba y yo tenía una familia que alimentar'', recuerda el boricua de 63 años. ‘‘Primero me dediqué a trabajar en el negocio de hotelería, pero la atracción del boxeo seguía viva dentro de mí y al final encontré el camino de regreso al ring''.

Cortez pensó que le tomaría mucho tiempo labrarse un nombre como árbitro, pero una tormenta vino en su ayuda.

En una noche de mucha agua y viento en Nueva York debía efectuarse una velada de 27 peleas, pero el único que se presentó a hacer su trabajo fue Cortez, quien tuvo que subir a cada uno de los combates.

"A partir de ahí todo cambió y se me abrieron muchas puertas'', afirma Cortez, quien vino a Miami para promocionar la lucha contra el cáncer de próstata entre los latinos. ‘‘El resto es historia. O mejor dicho parte de la historia de los más grandes campeones de todos los tiempos''.

Entre otras, Cortez ha impartido justicia en peleas tan memorables como Roberto Durán vs. Iran Barkley, George Foreman vs. Michael Moorer, Mike Tyson vs. Larry Holmes, Naseem Hamed vs. Marco Antonio Barrera, Oscar De La Hoya vs. Julio César Chávez, y la del astro mexicano vs. Pernell Whitaker.

"Cada vez que había una pelea importante, mi nombre siempre estaba presente'', explica Cortez. "La gente sabe que soy el mejor amigo fuera del ring pero inflexible en el cumplimiento de la ley cuando me visto de árbitro, que mi primera preocupación es la salud de los boxeadores y que, como dice mi frase conocida, soy justo pero firme''.

En medio de su apretada agenda --este sábado subirá al cuadrilátero para la pelea entre Rocky Juárez y Chris John--, Cortez se dedica a promover causas humanitarias, como esta de la batalla contra el cáncer de próstata.

El propio Cortez se considera un sobreviviente, pues hace tres años fue operado de este mal y ahora dice que no parará hasta que cada latino sepa de los riesgos y de las maneras de combatirlo.

"Mi esposa ha sido víctima dos veces de cáncer del seno, mi hija Cindy es parapléjica [inmovilizada de la cintura para abajo]; yo fui operado de la próstata y a las seis semanas ya estaba de vuelta al ring'', indica Cortez. "Ante todo esto, nada del boxeo me asusta o sorprende''.

Tras pedir tiempo a la manera de los árbitros, Cortez indica que la entrevista ha terminado. Una última pregunta lo detiene. Todos quieren saber su opinión sobre quién ganará entre Márquez y Mayweather.

"Va a ganar... el mejor'', dice con una sonrisa pícara. "Jamás he dicho lo que pienso sobre un combate que no ha sucedido. No sería ético. En este tema me mantengo firme y creo que también justo''.

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