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Pacquiao espera sereno a Cotto

EL BORICUA Miguel Cotto (der.) y el filipino Manny Pacquiao participaron el míercoles en la última conferencia de 
prensa con vistas a la pelea del sábado 14 de noviembre, en el hotel MGM Grand de Las Vegas.
EL BORICUA Miguel Cotto (der.) y el filipino Manny Pacquiao participaron el míercoles en la última conferencia de prensa con vistas a la pelea del sábado 14 de noviembre, en el hotel MGM Grand de Las Vegas. Top Rank

El hombre considerado el mejor boxeador libra por libra ocupó el asiento de honor en el autobús que lo transportó para su llegada triunfal al hotel y casino MGM Grand. Una vez ahí, Manny Pacquiao tuvo muchas tareas de promoción por realizar, muchas manos que estrechar y muchos admiradores con quienes hablar.

En el boxeo cada dólar es importante, y por lo tanto, cada acto de promoción para conseguir más dinero. Pacquiao ha estado en este deporte el tiempo suficiente para entender que mientras más televidentes contraten la transmisión de su pelea contra Miguel Cotto, en la modalidad de pago por ver, es más probable que se eleve su bolsa de $13 millones.

Pero Pacquiao luce tan cómodo en actos como el del martes, que parecería estar dispuesto a aparecer en esas presentaciones incluso si ello no le redituara un centavo más.

"Disfruto esto'', expresó Pacquiao, mientras el autobús pasaba frente a la moderna imitación de una pirámide egipcia, en la calle principal de Las Vegas. "Nunca pensé que sería tan popular en Estados Unidos''.

"Soy una persona muy amigable'', expresó Pacquiao, tratando de explicar en pocas palabras la causa de su popularidad. "Soy amable con todos''.

Tal vez demasiado amable a veces. En su natal Filipinas, donde es una figura reverenciada por su éxito dentro del ring y por su generosidad afuera de éste, Pacquiao regala dinero y otorga becas para que los niños vayan a la escuela. Después de un tifón reciente, compró madera para que pudieran fabricarse ataúdes.

"Filipinas tiene sólo un sistema de asistencia social, y se llama Manny Pacquiao'', aseguró el promotor Bob Arum.

No es para tanto, pero el rostro de Pacquiao aparece en todos lados dentro de ese país asiático: Canta en la TV con su banda; promueve una película basada en un muñeco con su imagen, que se estrenará el mes próximo; planea postularse a un escaño en el Congreso el año próximo, y muchos filipinos piensan que algún día podría llegar a la presidencia.

Y mientras hace todo eso, sigue siendo el púgil más dominante en cualquier categoría.

Propinó una paliza a Oscar de la Hoya, quien abandonó el combate sentado en su esquina. Luego vapuleó sin despeinarse a Ricky Hatton.

Ha peleado en seis divisiones distintas y ha conquistado seis títulos. Ahora, se está ganando el corazón de los aficionados más escépticos.

"Para mí, el boxeo es un tipo de entretenimiento'', aseguró. "Hay que divertir a la gente. Hay que ganarse su respeto''.

Pacquiao planea hacer eso el sábado por la noche, cuando enfrente al boricua Cotto, con sólo una derrota en su foja, en un combate dentro de la división de los pesos wélters, lo que podría anteceder otra gran pelea entre el filipino y el estadounidense Floyd Mayweather Jr.

En el papel, este combate parece el más difícil del filipino en su carrera. Pero Pacquiao se ha preparado bien, librando incontables asaltos contra los "sparrings'' hasta que su entrenador Freddie Roach le pide parar.

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