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Reacciona Nadal

RAFAEL NADAL da rienda suelta a su alegría luego de ganar a David Nalbandian, el domingo en Key Biscayne.
RAFAEL NADAL da rienda suelta a su alegría luego de ganar a David Nalbandian, el domingo en Key Biscayne. The Miami Herald

Rafael Nadal todavía no se explica cómo David Nalbandian nunca ha ganado un título de Grand Slam.

Quizás pronto el argentino le ahorre ese dilema al ibérico.

Nadal tuvo que esforzarse al máximo para doblegar al ex número tres del mundo que llegó a alzarse con el primer set, para luego acusar el cansancio y la falta de ritmo -después de haber estado más de ocho meses sin jugar- y caer 6-7 (8), 6-2, 6-2 el domingo en la cancha principal del complejo del Crandon Park, en Key Biscayne.

El español, que avanzó así a los octavos de final del Abierto Sony Ericsson, debió batallar con un Nalbandian que en la primera hora del desafío hizo recordar a aquel tenista que llegó a convertirse en una pesadilla para Roger Federer cuando el Expreso Suizo empezaba su increíble ascenso a la historia.

"David siempre implica un test complicado, porque no es un jugador al que se le consigue el hueco con facilidad'', admitió Nadal, quien finalmente sí le encontró una ranura a Nalbandian.

El momento llegó después de un hora cuando el argentino tenía doble oportunidad de quebrarle el servicio al zurdo en un juego empatado a dos, y finalmente Nadal defendió su saque. A partir de ese momento, el mallorquín torció el destino y la lógica depuso a la sorpresa.

"Hasta ahí estuve jugando muy bien. Luego él levantó un poco y yo bajé un poco mi nivel'', admitió el cordobés cuyos forehands empezaron a olvidar la precisión y fortaleza que mostraron en la primera manga del encuentro.

De ahí Nadal fue el Rafa de siempre y Nalbandian no pudo mantener el agotador paso con el que puso a soñar a los cientos de aficionados argentinos que se presentaron en el estadio principal.

"Yo diría que al final del segundo set él tenía ya menos precisión'', comentó Nadal con respecto a su oponente.

Para el tercer período, lo que había sucedido en el primer set era un recuerdo lejano, aunque no todo quedó en las arenas del olvido para Nalbandian.

De esa magnífica hora quedó su gran servicio y sus golpes certeros, y el convencimiento de que se está cerca otra vez de aquella forma que le permitió abrirse paso a la élite de la ATP.

"Obviamente a nadie le gusta perder, pero me voy contento por la forma en que jugué. En línea general lo hice bien, y ahora es cuestión de seguir jugando más para recuperar el ritmo'', apuntó.

Nadal continuará en Miami para encontrarse al otro lado de la malla a un gran amigo, su compatriota David Ferrer. A Nalbandian ahora le toca irse a Europa a empezar la temporada de arcilla y seguir con su misión de recuperar el tiempo perdido.

"Iré a Montecarlo, Barcelona, Roma y Madrid para luego jugar el Roland Garros'', informó.

Allá buscará el esquivo título grande. Si no es en Francia, tratará en Wimbledon y Nueva York. Si finalmente lo consigue, lo del domingo ante Nadal, bien pudiera terminar siendo el prólogo del momento más ilustre de su carrera.

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