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Entrenador cubano sueña con tener varios campeones mundiales

El entrenador Pedro Luis Díaz al lado de dos de sus pupilos el dominicano Félix Díaz (izq.) y Odlanier Solís.
El entrenador Pedro Luis Díaz al lado de dos de sus pupilos el dominicano Félix Díaz (izq.) y Odlanier Solís.

Pedro Luis Díaz se autodenomina "ciudadano del mundo'' y no le falta razón. Hoy se le puede ver en Miami, pero pronto podría viajar a República Dominicana y de ahí volar a Canadá.

Y en algún momento estará en Europa.

Por ahora está aquí, supervisando la preparación del pesado cubano Odlanier Solís y en espera del anuncio de su próxima pelea, que podría ser ya por un título mundial con algunos de los hermanos Klitsckos, Vitali o Wladimir.

Aunque de un momento a otro saldría para Canadá, donde le espera otro de sus pupilos, el campeón ligero pesado del Consejo Mundial Jean Pascal; o Europa, donde tiene previsto combatir el prometedor dominicano Félix Díaz.

¿Cómo puede el entrenador estar en misa y en procesión?

"Cuando se organiza todo es posible'', explica quien fuera uno de los técnicos de la poderosa escuadra cubana de boxeo. "En mi laptop tengo diseñados programas de preparación que se adecuan a la realidad de cada púgil. Ellos saben lo que tienen que hacer en cadas momento. Yo voy a donde ellos están o ellos vienen a mí''.

Este último caso es el del dominicano Félix Díaz, el hombre que le dio el oro olímpico a su país en el peso ligero welter y que por estos meses entrena junto a Solís en el Prime Time Gym de Miami.

Pedro Luis conversa con ambos, les da indicaciones antes de que suban a las esteras para iniciar una larga sesión de trote. A pesar de su mayor anatomía, Solís corre casi al mismo ritmo que el dominicano.

"Ves lo que digo'', comenta Pedro Luis, como recalcando lo que el viene diciendo desde que Solís subió a un ring profesional: el tema de su peso se ha exagerado demasiado.

"En sus años de amateur no pegaba, era rápido y técnico, pero no tenía pegada'', explica. "Ahora en el boxeo porfesional, hemos tratado de potenciar su pegada y para eso debía aumentar su masa muscular. Al ocurrir esto también se incrementa el tegido adiposo''.

El entrenador se apoya en el nobel de física, Albert Einstein, para ofrecer un razonamiento.

"Para que exista una gran momento de fuerza, tiene que existir una relacion directa entre masa y acelaración'', agrega. "Si vemos a Solís ahora su golpes son mas fuertes y sigue siendo rapido. Que pesa un poquito más, es cierto. Pero cuando rebaje un poco y llegue al peso ideal, 250 libras, la pegada quedará en sus puños''.

Como tantos otros niños de su país, Pedro Luis quiso ser boxeador, pero los reclamos de su madre y la tremenda competencia -‘‘no era de los mejores'', él mismo reconoce- lo hicieron escoger el camino de la docencia deportiva, hasta que en 1988 llegó al colectivo olímpico cubano.

Después de tantos años en el boxeo amateur, donde trabajo directamente con el profesor Alcides Sagarra, Pedro Luis espera disfrutar de una sólida faena en los cuadriláteros profesionales.

"Sueño con ver a Solís y a Félix convertidos en campeones, eso me daría una gran satisfacción'', dice Pedro Luis. "Y no sólo porque yo los entreno, sino porque son grandes seres humanos. Toda América estará orgullosos de ellos''.

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