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‘‘Para mí el boxeo dejó de ser un juego''

JOEY HERNANDEZ durante una sesión de entrenamiento para su pelea del 25 de marzo.
JOEY HERNANDEZ durante una sesión de entrenamiento para su pelea del 25 de marzo.

Joey Hernández no es el mejor boxeador de Miami, pero sí el que más público arrastra.

Carismático, con una sonrisa en los labios hasta en sus peores momentos y una forma de caminar de quien no le teme a nada, el muchacho ha forjado una base de fanáticos que lo siguen a donde quiera que le espere un ring.

Muchos de ellos planean seguir a Hernández el próximo 25 de marzo, cuando el púgil cubanoamericano enfrente en Chicago por el título junior mediano de la Organización Internacional del Boxeo a Angel Hernández.

"Esta es una pelea que abrirá muchas puertas para mí'', expresó Joey (17-1-1, 10 KO). ‘‘Me he preparado como nunca. Antes no tomaba el boxeo en serio. Ahora es algo fundamental en mi vida. Así que no voy a defraudar''.

La pelea no será fácil para el miamense, porque Angel (30-9, 17 KO) -hijo de mexicanos- es un veterano que sabe uno o dos trucos encima de los cuadriláteros, a pesar de haber caído en sus últimas dos peleas.

Pero Joey Hernández está seguro de que su mejor momento en el boxeo está por llegar.

"Mi rival tiene 35 años, ya está de regreso en su carrera y yo represento la sangre joven'', explicó Joey Hernández, que en su actuación previa venció al mexicano Saúl Durán en octubre. "Me siento renovado y he comprendido la importancia de ser disciplinado, de entrenar bien, de concentrarme en lo realmente importante''.

No siempre fue así. En ocasiones Joey Hernández se perdió en situaciones que no ayudaron en nada su carrera y, según el mismo reconoce, no siempre estuvo ni con las mejores compañías ni en las actividades más sanas.

Tuvo encontronazos con drogas, no entrenó como era debido y llegó a pesar más de 210 libras, y su carrera en los encordados se vio en peligro, un peligro que a veces ni él mismo percibía.

"Cuando yo crecí nunca me faltó nada, mis padres me lo daban todo y no sabía del sacrificio en la vida real para ganarse algo'', reconoció Joey. "Hoy veo la vida desde una perspectiva diferente. Trato de ser un mejor ser humano''.

Su única derrota se produjo por nocaut ante otro púgil de mucho arrastre en el sur de la Florida, Ed Paredes, en una cartelera de ESPN a principios del año pasado, pero Joey asegura que esa noche no fue él que cayó a la lona.

"Por esos problemas de entrenamiento, no podía hacer el peso y llegué al combate casi sin fuerzas, apenas comía, la cafeína me mantenía despierto, pasaba el tiempo con novias...un desastre'', afirmó el púgil. "Pero los golpes fuera del ring enseñan más que los de adentro. Esos días del pasado me impulsan para el futuro''.

Y a pesar de todo, si algo nunca le ha faltado a Joey Hernández es su público fiel, incondicional.

"Porque yo me entrego, porque mis peleas nunca aburren, gane o pierda'', indica el peleador de 26 años. "Boxeo porque me gusta, me corre en la sangre. Para mí el boxeo dejó de ser un juego''.

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