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El cubano Yonder Alonso listo para las Mayores

Yonder Alonso #23 de los Rojos de Cincinnati se apresta a realizar una jugada contra los Indios de Cleveland en el Goodyear Ballpark el 27 de febrero del 2011 en Goodyear, Arizona.
Yonder Alonso #23 de los Rojos de Cincinnati se apresta a realizar una jugada contra los Indios de Cleveland en el Goodyear Ballpark el 27 de febrero del 2011 en Goodyear, Arizona. Getty Images

GOODYEAR, Arizona -- Hace un año había señas claras de que Yonder Alonso no se graduaría de grandeliga a principios de la temporada del 2010. El lugar de su vestidor en el clubhouse del Goodyear Ballpark, sitio donde se concentran los Rojos de Cincinnati durante los entrenamientos primaverales, estaba alejado del de los peloteros regulares y encima le asignaron un número alto, el 77, en su uniforme.

Para esta primavera, Alonso, quien debutó en septiembre pasado en la gran carpa, llega con otro estatus.

El lugar del cubano ahora está en el que ocupan los peloteros más importantes del club y además viste el número 23. No obstante, el futuro de Alonso aún no está tan despejado como el eterno cielo azul de esta comunidad, ubicada a unas pocas millas al oeste de Phoenix.

Alonso, considerado uno de los mejores prospectos de los Rojos, es hoy en día un hombre sin posición. Y no es su culpa. Su "problema'' es que en la inicial, Cincinnati cuenta con Joey Votto, el Más Valioso de la pasada campaña y a quien los Rojos le acaban de dar un contrato de tres años por $38 millones.

Pero el bate del habanero ha sido tan productivo en las Menores que Cincinnati lo exhortó a buscar un nuevo rol, el de jardinero, tarea a la que se abocó durante el receso de temporada con ayuda especial.

"Estuve entrenando como nunca. Antes lo hacía unas nueve semanas. Ahora fueron 20 en compañía de Alex Rodríguez, Jorge Posada, Melky Cabrera, entre otros'', señaló Alonso. ‘‘Hice pesas, corrí, bateé, tomé elevados. Lo hice todos los días desde las 8 a.m. hasta la 1 ó 2 p.m.".

Hasta ahora, Alonso está contento con la manera en que ha progresado.

"Lo más difícil de jugar atrás es tratar de dar el primer paso cuando sale un batazo. Ahí debes aprender a leer la fuerza con la que el bateador le pegó a la pelota, cómo le dio, para dónde le dio. Pero hasta ahora va todo bien. Siento que la transición la estoy haciendo fácil'', sentenció Alonso, quien nació en Cuba, pero dio sus primeros pasos al estrellato como figura del equipo de béisbol de la Universidad de Miami.

En los jardines, Alonso también tiene competencia fuerte y Dusty Baker, piloto del equipo, no se quiso comprometer a ofrecerle más tiempo de acción en las praderas al toletero zurdo.

Pero Alonso está convencido que su bate abrirá una trocha que lo lleve a la verde pradera de las Mayores.

"Desde que llegué a las Grandes Ligas están tratando de meterme en la alineación. Están buscando abrirme un hueco para jugar'', apuntó Alonso, quien en la contienda pasada conectó para .296 con .355 de porcentaje de embasamiento para Louisville, sucursal Triple A de Cincinnati.

Precisamente ahí pudiera ser su próximo parada. "Ha jugado apenas medio año en Triple A. Aún puede jugar ahí'', dijo hace unos días Baker.

Y aunque el cubano de 23 años considera que ya tiene las herramientas para estar en la Gran Carpa, no desestima la idea de empezar el año otra vez en las Menores.

"Creo que sí estoy listo para jugar en Grandes Ligas. No es mi decisión, pero si me toca regresar a Triple A, pues estaré tranquilo. Ellos quieren que juegue todos los días y eso será más posible allá abajo'', admitió.

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