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MARINO MARTINEZ: La época dorada del deporte se inició con la entrada de Jackie Robinson al béisbol de Grandes Ligas

Cada generación se atribuye para sí misma la época dorada del deporte. Pero el tema merece un análisis objetivo. A mi juicio, tanto en una etapa como en otra sobran los estrellas. Pero no son los hombres, son los tiempos mejores los que guían el progreso y el desarrollo de todas las actividades humanas.

Algunos cronistas consideran los años veinte como una época única en la feria del músculo. Pero esto no es cierto, la década de los años 20 representa solamente el inicio del esplendor deportivo de Estados Unidos, pero nunca la mejor etapa en el aspecto cualititativo.

En los años veinte surgieron figuras como Babe Ruth y Lou Gehrig en béisbol, Jack Dempsey en boxeo y Bill Tilden en tenis. Para la inmensa mayoría de los expertos, el más grande de aquella etapa fue Ruth. Conocido por todos por devorar más hot dogs , tomar más cervezas y acostarse con más mujeres, el poseía un insaciable apetito por devorarse la vida. Babe fue un hombre de proporciones inmensas. Sobrepasó por mucho ser la más importante celebridad deportiva en América.

Babe fue una figura única que trascendió su deporte, que se le conoce por ser sinónimo de jonrón y por ser el hombre que revolucionó el juego dominado por los grandes pitchers y juegos cerrados, a un espectáculo de bateo nunca antes visto. Babe fue el primer pelotero en llegar a pegar 30 jonrones, luego 40, 50 y 60, hasta llegar a 714.

Pero es bueno aclarar que el gran dominio de loslanzadores antes de llegar Ruth, fue producto en primer lugar de que se jugaba con una bola muerta. Al surgir un fenómeno individual como Ruth con sus jonrones en 1920 y luego de la crisis de 1919 cuando ocho jugadores de los Medias Blancas se entregaron a los apostadores por dinero en la Serie Mundial y el béisbol pasó por un problema de graves proporciones, con su nuevo comisionado Kenesaw Mountan Landis le resultó positivo cambiar su estilo y se comenzó a fabricar una bola más viva para hacer un espectáculo de mayor colorido y atraer fanáticos a los estadios. Con Ruth, los Yankees ganaron siete banderines de conferencia y cuatro Series Mundiales.

Algunos expertos consideran el equipo de 1927, como el mejor de todos los tiempos. Y al igual que rechazamos la idea de que la mejor época del deporte fue en los años veinte, también negamos que el mejor equipo de béisbol haya sido los Yankees de 1927.

El fanatismo ciega. Paraliza. Obstruye el pensamiento libre y el razonamiento lógico. Y eso ocurre con muchos que alegan que los Yankees de 1927 fue el mejor equipo y que la época dorada del deporte fue la década del veinte.

¿Cómo es posible semejante idea cuando el deporte de los años veinte estaban dominados por el racismo? Los atletas negros, en cualquier deporte, tenían que desarrollar sus aptitudes en sus propias ligas creadas por no tener el derecho a hacerlo junto a los blancos en los principales campeonatos de Estados Unidos.

Los cubanos Martín Dihigo, José de la Caridad Méndez y Cristóbal Torriente eran tan buenos peloteros como los mejores de Grandes Ligas. Sin embargo, no podían jugar en dicho béisbol por la segregación racial.

Dicha segregación sucedió en béisbol, en básquetbol, en tenis y en la mayoría de los deportes.

¿Cómo es posible que alguien pueda aceptar la teoría que ubica la época de los años veinte como la etapa dorada, cuando la misma se encontraba en pañales en cuanto a técnica y ciencia?

Y no solo a ciencia y técnica, también estaba en pañales en los restantes aspectos inherentes al deporte. Podríamos citar miles de ejemplos que lo demuestran, pero el espacio de esta columna no lo permite. Solo citemos varios de ellos en diferentes deportes.

En atletismo, las marcas que establecían los hombres en los años veinte, las mujeres de las últimas décadas las superan. En 1924,durante los Juegos Olímpicos de París, el británico Harold Abrahams marcó 10.6 segundos en los 100 metros planos. En agosto de 1988 en la rama feminina Florence Griffith Joyner marcó 10.54 en el mismo evento.

En natación ocurrió lo mismo. Cuando Johnny Weismuller marcó 59 segundos en 100 metros en París 1924 y luego 58.6 en Amsterdam 1928, años después la atleta estadounidense Sandra Neilson fijó un tiempo mejor de 58.59 en el mismo evento. Y luego de Neilson llegaron otras mujeres con mejores tiempos que el atleta Weismuller como las alemanas Kornelia Ender, Barbara Krause y Kristin Otto, la estadounidense Nancy Hogshead, la china Le Jingyi y la holandesa Inge de Bruijn

Y si eso sucedió en atletismo y natación, de igual forma ha ocurrido en los restantes deportes y especialidades.

La mejor etapa del boxeo no fue tampoco entre los años veinte y treinta como algunos alegan, comenzó a partir de 1960 cuando Muhammad Ali se convirtió en la figura que le abrió las puertas de mejores oportunidades económicas y humanas para los boxeadores. Y la mejor época en calidad boxística fue en la década del ochenta donde se reunieron figuras de la clase de Sugar Ray Leonard, Marvin Hagler, Roberto Durán, Thomas Hears, Julio César Chávez, Alexis Arguello, Wilfredo Benítez, Larry Holmes, los hermanos Michael y Leon Spink, Salvador Sánchez, Wilfredo Gómez y algunos otros que vistieron con etiqueta dorada el deporte de los puños.

El básquetbol antes de 1950 no se parecía al de los últimas cuatro décadas. Y de la misma forma , podríamos hablar de los restantes deportes.

En el tenis, los mejores jugadores de todos los tiempos tanto hombres como mujeres, pertenecen a los últimos 40 años.

Nadie mejor cualitativamente que Martina Navratilova, Stefi Graff y las hermanas Williams en la rama femenina. Nadie mejor que el español Rafael Nadal, el suizo Roger Federer y el estadounidense Pete Sampras. Y todos estos atletas, tanto mujeres como hombres, pertenecen a las últimas décadas.

Y la respuesta no está en los hombres de una u otra etapa de la historia, la diferencia se encuentra en los cambios que han ocurrido al pasar de los años.

La técnica y la ciencia han llevado a un mayor grado de desarrollo en los deportes y en los atletas, mejores oportunidades para todos sin distinción de raza o nacionalidad, facilidades de entrenamiento, salarios que devengan y mejores instalaciones deportivas para competir.

La verdadera época de oro del deporte comenzó a partir de 1947 cuando Jackie Robinson le abrió las puertas a los peloteros de su raza para jugar en la pelota de Grandes Ligas, abriendo tambien las puertas a los peloteros de color de América Latina.

Después del béisbol, las puertas para los negros y los hispanos se abrieron en el básquetbol de Estados Unidos, en el tenis y en las restantes disciplinas, inciándose una etapa única de desarrollo cualitativo.

Dicho progreso técnico y científico trajo como resultado que el deporte actual sea de alto rendimiento.

Sabemos lo que ha sucedido sobre los esteroides, pero ninguna etapa del deporte ha estado exenta de pecados y trampas. Siempre se han cometido errores, desde los jugadores hasta los propietarios de equipos y comisionados.

Pero de lo que nadie debe tener dudas, es que jamás en la historia del deporte, ha existido tanta calidad en sentido general entre los atletas como en las últimas cuatro décadas.

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