Deportes

Boxeadores cubanos en el 2013: un año plagado de peligros

El año que está a punto de concluir deja señales mixtas para el boxeo cubano. De un lado hay hechos significativos como la coronación y reafirmación de Guillermo Rigondeaux, la de Richard Abril y el ascenso innegable, también con título incluido, de Erislandy Lara, pero el grueso de los guerreros de la isla sigue sin alcanzar, como bloque, un reconocimiento perdurable y profundo.

Siempre he dicho que los principales exponentes de la avanzada cubana en el pugilismo tiene una responsabilidad con los menos reconocidos. Que hombres como Rigondeaux, Odlanier Solís, Yuriorkis Gamboa y el propio Lara son como puntas de lanzas que abren el camino para el resto. Así como les vaya a ellos, así serán de buenas o malas las posibilidades de los demás.

Un triunfo convincente de Rigondeaux o de algún otro de los mejores en televisión nacional significa más que cinco peleas en las Ligas Menores del boxeo para los que comienzan o se mantienen a la sombra, porque al final lo que queda es la imagen de un cubano encima del ring, con el sambenito de que “los cubanos pelean así’’, aunque esto no sea una verdad absoluta, pero sí aparencial.

Me temo que esa frase de que los cubanos no venden deberá quitarse con un esfuerzo muy grande. Desgraciadamente, los tiempos han cambiado y el público que consume el boxeo no tiene el conocimiento ni la paciencia para regodearse en exquisiteces técnicas, ni admirar los movimientos de manos y piernas.

Si no hay sangre e intercambio continuo, pues entonces prevalece la impresión de que la pelea no sirvió, de que se perdió el tiempo y el dinero. El público de hoy posee tantas opciones de entretenimiento que si algo no le complace lo deja al momento y pasa a otra cosa que capte su atención.

Más allá de esos fenómenos de percepción sobre la rentabilidad y comerciabilidad de los antillanos que son reales y van a continuar, quiero enfocarme en otros aspectos que también hacen daño, como la poca presencia en veladas, los problemas de promoción, los de manejo que pueden echar por la borda cualquier carrera.

Solamente en el área de Miami existen cerca de 50 boxeadores cubanos en activo, pero son muy pocos los que se dejan ver en carteles con o sin televisión debido a una serie de problemas que van desde la poca experiencia de sus equipos de promoción, hasta la responsabilidad de los propios gladiadores.

A todos les digo que es una verdadera lástima lo que sucede con Gamboa, porque nadie como él era deseado por la televisión y ninguno estuvo tan cerca de llegar a ser una estrella de gran magnitud, pero no se le ve encima del ring. A Solís le cuesta un mundo desarrollar su carrera y a Abril, que tampoco pelea, no le han quitado su título del orbe de puro milagro. Cuesta creer que Idel Torriente no haya debutado aún, que Sullivan Barrera acaba de poner fin a dos años de inactividad…cada cubano trae su rosario de problemas en los puños.

Para el 2014 sólo Lara aparece con un chance real de dar un paso de avance considerable, aunque Rancés Barthelemy posee una cita importante el 3 de enero, cuando rete al campeón de las 130 libras, Argenis Méndez, en la primera velada de la campaña por ESPN2. Si Rancés abre con triunfo, quiero tomarlo como una buena señal, si no…

  Comentarios