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México paraliza a Brasil

Los bancos y las oficinas de gobierno cerraron a mediodía del martes y en ese momento el transporte público parecía que estaba en la hora punta con el Metro abarrotado de apurados pasajeros que se dirigían a sus casas para ver por televisión la fiesta de la selección de Brasil.

En lugar de celebrar un carnaval, sin embargo, los torcedores sufrieron hasta el final y casi sobre la hora vieron con infinita angustia cómo su arquero Julio César salvaba un furioso remate de Raúl Jiménez, que pudo haberse convertido en el primer gol de México contra Brasil en mundiales. Momentos antes, Andrés Guardado había hecho un disparo con etiqueta de gol sobre el travesaño.

El partido terminó 0-0 el martes en el Estadio Castelao de Fortaleza ante 60,342 espectadores y ambas selecciones se ubican en el primer lugar del Grupo A con cuatro puntos, mientras los otros dos integrantes de la serie Croacia y Camerún están con cero unidades y chocarán el miércoles en Manaos.

“Al final, el 0-0 refleja lo que ocurrió en la cancha, fue un partido duramente disputado”, comentó el entrenador de Brasil Luiz Felipe Scolari. “El empate no fue un buen resultado porque una victoria nos habría permitido avanzar a la segunda ronda, pero tenemos que respetar a nuestro rival, que jugó muy bien”.

Guillermo “Memo” Ochoa fue una barrera infranqueable para los brasileños quienes tuvieron las mejores posibilidades de gol, pero se encontraron con un arquero sumamente intuitivo que adivinó el peligro y apeló a cualquier parte de su cuerpo para evitar que la pelota traspasara la raya de la sentencia.

“Fue el partido de mi vida”, expresó el arquero del Tri.

El mérito del empate mexicano no fue solo de Ochoa, sino de todos sus compañeros que disputaron con fervor y sin complejos cada pelota, bajo la guía de Rafa Márquez, el único jugador en la historia que ha capitaneado a su selección en cuatro mundiales consecutivos.

El partido fue de alta intensidad, como una final, y en cierto sentido lo era, porque ambos equipos se estaban jugando mucho. Especialmente México, que deberá tener enorme cuidado con Croacia.

“Jugando contra el favorito, en su casa, demostramos que el equipo está para jugar de tú a tú con quien sea”, exclamó el entrenador de México, Miguel Herrera. “Sumamos puntos, pero todavía no conseguimos nada, estamos en el grupo peleando con Brasil”.

En las tribunas del estadio predominaban la camisetas amarillas de Brasil, pero también destacaba una numerosa barra mexicana que a veces gritaba más fuerte que los propios brasileños. Uno que hinchaba por el Tri era Kobe Bryant, el astro de los Lakers de la NBA, quien ha manifestado su simpatía por la escuadra azteca.

Brasil comenzó mejor y creó varias situaciones de gol, entre ellas una por parte de Fred, cuyo tiro pegó al lado de la red y dio la impresión de gol.

“No puede evitarse una mención al arquero mexicano”, afirmó Fred al final del encuentro. “Ochoa realizó al menos cuatro milagros”.

México también amenazó y fue como una señal para que Brasil respondiera. Daniel Alves cruzó una pelota para Neymar y Ochoa salvó de manera providencial.

Por un lado el Tri atacaba y por el otro Ochoa salvaba como ocurrió ante la embestidas de David Luiz y Paulinho.

Bien avanzado el partido, Ochoa conjuró el peligro ante un venenoso golpe de cabeza de Thiago Silva.

“En mi opinión, el equipo jugó mejor que contra Croacia, evolucionó un 10%”, dijo Felipao. “Tiene posibilidad de mejorar aún más. Solo le faltó el gol”.

Para México quedó no solo una sensación de mejoría, sino una reafirmación de su grito de batalla: “Sí se puede”.

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