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Una multitud acompaña a Argentina como un grupo de rock

La FIFA informó que unos 21,000 argentinos tienen boleto para ver a su selección contra Irán, el sábado en el estadio Minerao de Belo Horizonte con capacidad para 58,529 aficionados.

De seguro que verán a una Argentina muy ofensiva a pedido de Lionel Messi, quien expresó publicamente su desacerdo con el entrenador Alejandro Sabella por haber puesto en la cancha un equio muy defensivo en el triunfo 2-1 sobre Bosnia y Herzegovina en su debut en el Mundial, el domingo pasado.

Sabella accedió al pedido de Messi y ubicará desde el inicio a Gonzalo Higuaín, quien la fecha pasada se quedó en el banco, y ambos se complementarán con Angel di María y Sergio ‘Kun' Agüero.

También será titular Fernando Gago, quien contra Bosnia ingresó en el segundo tiempo y le dio más dinámica a los albicelestes, que iniciarán el juego del sábado como terminaron el del domingo pasado.

Tras el choque contra los bosnios, Messi quedó inconforme y no guardó palabras.

“Somos Argentina y creo que nosotros tenemos que estar bien sin fijarnos quién tenemos enfrente”, dijo Messi de manera tan directa que provocó un indendio en Argentina.

Con seriedad, sereno y firme, Sabella lanzó agua a la pólvora. Cedió, pero también ratificó sus conviccciones.

“Son cosas que ya había dicho [Messi]. No hizo más que reiterarlo. Lo hizo con mucho respeto y es algo que ya sabíamos”, explicó Sabella el viernes. “Hablo de fútbol con los jugadores. Es bueno tener un ida y vuelta con ellos, porque siempre se aprende”.

El técnico dejó en claro que no conversó con Messi después del partido con Bosnia sobre el planteo que había hecho, ni tampoco con los jugadores. Repitió tres veces que los jugadores de la selección pueden hablar con total libertad.

“No cierro ninguna posibilidad. El esquema madre es el 4-3-3 y si tenemos que cambiar, lo haremos, equivocados, o no”, manifestó Sabella. “Trato de mantener mi manera de ser, mis convicciones”.

Mientras esto ocurría en Belo Horizonte, la estación Rodoviaria de Río de Janeiro estaba llena de argentinos, con o sin boletos para el partido del sábado, que pugnaban por conseguir pasajes a razón de unos $60 en ómnibus para cubrir una distancia de alrededor de 500 kilómetros.

Ahí aprovechaban para hacer contactos sobre cómo conseguir los boletos para el partido contra Irán, que viene de empatar 0-0 con Nigeria.

La policía se ha puesto en alerta a la luz de los hechos ocurridos el miércoles cuando cientos de chilenos invadieron el centro de prensa con el deseo de ingresar al estadio para ver a su seleccionado contra España y causaron pánico y destrozo. Fueron detenidos 85 de ellos, y se les dio 72 horas para abandonar Brasil o si no serán deportados.

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