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La FIFA se limpia sobre la reventa de boletos

El malecón de Copacabana es un estallido de júbilo con gente de todas las nacionalidades que disfrutan hasta el límite las emociones de la Copa del Mundo 2014. En medio de esa fiebre pululan los revendedores que están a la caza de aficionados desesperados por un boleto para ver a su escuadra de su país.

La policía brasileña desarticuló una banda que se dedica a revender boletos, arrestó a 11 personas e informó que una de las principales fuentes para proveer entradas procedía del interior de la FIFA.

Acorralada por los pedidos del periodismo que reclaman transparencia del ente rector del fútbol mundial, la FIFA hizo su defensa de las acusaciones a través de su director de mercadeo, Thierry Weil.

“La policía brasileña ha incautado solamente 131 entradas a los revendedores y no las miles como se decía”, dijo Wells, el sábado. “De inmediato ofrecimos nuestra colaboración y pedimos a las autoridades que nos permitieran escanear esas entradas, que están numeradas y tienen nombre propio. Así vimos en nuestros récords y ayudamos a la policía en sus investigaciones”.

Weil dijo que de esas 131 boletos, seis pertenecían al Mundial de Sudáfrica 2010 y cuatro a la Copa Confederaciones que se disputó en Brasil el 2013.

De las restantes, 71 eran las llamadas de “hospitality”, que son compradas por agencias acreditadas a la FIFA, y vendidas a gente importante; 60 fueron vendidas al público y una a la Confederación Brasileña de Fútbol.

“Una persona puede vender un boleto que ha adquirido a la FIFA siempre y cuando lo haga al mismo precio y no genere ganancia por ello”, explicó Weil. “Lo que la FIFA combate es la reventa, para no afectar a los aficionados que tienen la expectativa de comprar un boleto a precio justo”.

El directivo dijo que es muy difícil controlar la reventa porque para Brasil 2014 la FIFA recibió 11 millones de solicitudes para solo 3 millones de boletos.

“En esta investigación, la policía brasileña nos informó que no hay ninguna persona de la FIFA involucrada”, expresó Weil. “Se ha hablado que el hijo del vicepresidente de la FIFA Julio Grondona revendió una entrada. La FIFA averiguó y Humberto Grondona dijo que ese boleto lo había dado a un amigo, quien a su vez lo pasó a otro, y ya perdió el control sobre ese tickete”.

En Brasil no está permitido revender entradas de la Copa del Mundo.

La policía reveló que algunas de las actividades ilícitas ocurrieron en el Copacabana Palace Hotel, donde se alojan algunas de las principales autoridades de la FIFA.

Entre los detenidos se encuentra el argelino Mohamadou Lamine Fofana, quien es responsable por 10 de esos boletos, que adquirió a través de su compañía Atlanta Sportif, con base en Dubai.

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