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LeBron James le faltó razones por decir en su regreso a Cleveland

Mi verdad, aunque duela.

LeBron James declaró que su regreso a los Cavaliers tenía varios propósitos: criar a su familia en su ciudad natal, mostrarle a los niños que no hay mejor lugar para crecer que Ohio y darle un campeonato de la NBA a Cleveland.

Dichos propósitos son legítimos para cualquier atleta y ser humano. Sus palabras son hermosas y demuestran un sentimiento de amor hacia las cosas que le pertenece. Pero no son las únicas razones que lo llevó a marcharse de Miami, luego de llegar a esta ciudad con la promesa de ganar tres y cuatro campeonatos. Una promesa incumplida y que deja al Heat abandonado en el camino al sueño de la dinastía que pensaba convertirse con la guía de su superestrella.

Existe otra razón que algunos desean ocultar, James se marchó de Miami porque no desea permanecer en un equipo con jugadores en proceso de envejecimiento y con un banco mediocre que no le permite estar ni tan siquiera unos minutos de descanso sin correr el riesgo de que el equipo rival levante el marcador.

Como jugador, James está mirando un futuro cercano. Cumple 30 años en noviembre y no debe seguir cargando tanto peso en sus hombros. LeBron se cansó de estar promediando casi 40 minutos por partido dentro del terreno de juego. Prefirió unirse a un equipo con jóvenes de talento con mayor potencialidad atlética. Algo que no iba a tener en Miami, al menos en la próxima temporada.

Algunos no lo pensarán así y dirán que James ya tenía la decisión tomada. Pero yo sí estoy convencido que LeBron se iba a quedar en Miami algo más de tiempo si hubiera visto la posibilidad de ganar el próximo año. Pero él sabe que el Heat es un equipo en declive con un Dwyane Wade en las postrimerías de su carrera y con un Chris Bosh que no es una Coca Cola en medio del desierto.

Aquellos “Tres Grandes’’ que se unieron con el Heat hace cuatro años, hoy por hoy no podíamos llamarles “Tres Grandes’’. Con la salida de LeBron algunos se atreven a decir que al menos regresaron “Dos Grandes’’. Pero... ¿cuáles dos grandes?. La realidad es que no existen esos ‘Dos Grandes” por mucha propaganda que se haga, al menos en estos momentos. Quedó un buen jugador con Bosh que le pagaron $118 millones por cinco temporadas (inmerecido salario) y seguirá una figura que fue una estrella pero que está en picada, como lo es Wade.

No, que nadie interprete mal mis palabras con relación a Wade, a quien considero uno de los buenos jugadores de la última década. Pero el tiempo pasa y las lesiones ocurren. Ya no es el mismo en el tabloncillo. Y si el Heat le va pagar un buen salario para que firme, no será porque lo merezca en estos momentos por su nivel atlético, el Heat se lo pagará por el agradecimiento hacia la figura que representa la cara en la historia de esta franquicia.

Los Cavaliers con LeBron se ubican entre los equipos con potencialidad. Según algunos expertos, un intercambio de Kevin Love por Andrew Wigging podría ubicar a Cleveland entre los favoritos. ¿Y el Heat? Debemos esperar los movimientos que hará Pat Riley. No hay nadie en el mercado que pueda nivelar la pérdida de LeBron James. El que más cerca se aproxima, Carmelo Anthony, se quedó con los Knicks de Nueva York.

Una cosa es cierta, con un Wade en las postrimerías de su carrera, con un Bosh sin liderazgo y con un banco mediocre, Miami no podrá llegar muy lejos. Es posible que avance a los playoffs de la Conferencia Este, pero ganar le será muy difícil.

¿Alguna tabla de salvación?. Lo dudo, al menos no llegará en la próxima temporada.

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