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Seis ases a la inmortalidad

Este domingo será un día especial en Cooperstown, un pequeño pueblo del estado de Nueva York con algo más de 1,800 residentes, ya que el número de su población pudiera multiplicarse por cuarenta, aunque sea por unas horas.

Y no es para menos que ocurra. Por primera vez desde 1936, ingresan tres mánagers junto a tres jugadores en una misma exaltación al Nicho de los Inmortales del Béisbol de Grandes Ligas.

Joe Torre, Bobby Cox y Tony La Russa serán los pilotos honrados, mientras que Greg Maddux, Tom Glavine y Frank Thomas, los peloteros. Estos nuevos miembros de Cooperstown fueron en una misma época figuras populares que escribieron historias diferentes tirando lanzamientos hacia el plato, conectando jonrones por encima de las vallas y ejecutando jugadas en el terreno.

Al trío de estrategas se les puede considerar entre los más brillantes de todas las épocas, a los dos serpentineros se les puede ubicar entre los mejores de la historia, y al inicialista entre los grandes bateadores de todos los tiempos.

Torre, antes de ser mánager fue un jugador que sumó 252 jonrones y 1,185 carreras impulsadas con un average de .297. Pero su mayor éxito fue como dirigente de los Yankees de Nueva York, que bajo su guía ganaron seis campeonatos y cuatro Series Mundiales. También dirigió seis veces en Juegos de Estrellas y fue elegido en dos ocasiones el Mánager del Año.

Cox pasó 25 de sus 29 años como dirigente con los Bravos de Atlanta, conquistando la Serie Mundial de 1995 y ganando cinco títulos de la Liga Nacional y 15 divisionales, 14 de ellos con Atlanta y uno con Toronto en la Americana, además de dirigir en cinco Juegos de Estrellas y ser elegido cuatro veces como Mánager del Año.

La Russa dirigió 33 temporadas y ganó tres Series Mundiales, una con Oakland en la Americana en 1989 y dos con San Luis, en la Nacional (2006-07). Conquistó cuatro veces el premio de Mánager del Año y estuvo en seis Juegos de Estrellas.

Los tres pilotos acumularon 7,558 victorias, para ocupar el tercero, cuarto y quinto lugar en triunfos. Solamente los legendarios Connie Mack (3,731) y John McGraw (2,763) ganaron más juegos que La Russa (2,728), Cox (2,504) y Torre (2,326).

Thomas fue uno de los mejores bateadores de su generación. El inicialista y bateador designado de los Medias Blancas de Chicago sumó 521 jonrones, impulsó 1,704 carreras, con un average de .301, un embasamiento de .419 y un slugging de .555. Ganó dos premios de Jugador Más Valioso (1993-94) y un título de bateo en 1997.

Maddux logró 355 victorias, tiró para 3.16 de efectividad y ponchó a 3,371 bateadores. Este maestro de la lomita demostró que el pitcheo es un arte. Con su inteligencia y excelente control ubicaba la bola en la zona que deseaba y donde más le dolía a cada bateador. Por su defensa ganó 18 premios Guantes de Oro. Está considerado entre los grandes serpentineros de la historia sin tener una velocidad superior a las 90 millas. Sumó cuatro premios Cy Young y más de 20 victorias en dos ocasiones.

Glavine fue un brillante lanzador que acumuló 305 triunfos con 3.54 de efectividad y 2,607 ponches. Ganó más de 20 juegos en cinco temporadas, conquistó dos premios Cy Young y un Jugador Mas Valioso de la Serie Mundial (1995).

Sin duda. Cooperstown está de fiesta. Seis nuevos dioses del deporte de las bolas y los strikes se unen a su recinto sagrado.

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