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Chapman más dominante que nunca

Aroldis Chapman está viviendo un julio para el recuerdo: llegó a 100 rescates en su carrera, participó en el Juego de las Estrellas, su efectividad ha bajado a 2.16 y su relación de ponches por cada nueve entradas es de 20.8, lo que significa que está más dominante que nunca en su carrera.

Pero lo que muchos se preguntan es cómo le irá en noviembre, cuando a partir del día de 17 deberá comparecer a una corte de Miami para responder a una demanda de $18 millones basada en la Ley de Reclamación de Agravio contra Extranjeros, que abre una ventana para ventilar daños a ciudadanos o residentes estadounidenses en terceros países.

“No pienso en eso. Lo que va a pasar que pase’’, expresó el taponero de los Rojos. “No voy a profundizar en ese tema, porque es un caso legal que está ahí mismo. Hay mucha gente mala en la calle y mucha gente que hace lo que sea para lograr algo, pero no me afecta. Sé lo que soy. Sé lo que doy’’.

El recurso legal contra el lanzador de Cincinnati se centra en él y su padre, José Alberto Chapman Bennett, a quienes se les señala como responsables por el arresto, condena y tortura de Danilo Curbelo García y Carlos Rafael Mena Perdomo, este último de nacionalidad dominicana.

Lo cierto es que Chapman no parece preocupado por la potencial tormenta que pudiera desatarse en la corte y eso se nota, además de sus espectaculares números, en su manera de conducirse en el clubhouse y, sobre todo, en la fortaleza de su brazo.

“Lo de Aroldis es algo impresionante, es un prodigio físico casi irrepetible’’, comenta su companero de equipo y compatriota, Brayan Peña. “Hasta yo me pasé a primera base, porque me tiene la mano desbaratada’’.

Según varias mediciones, las rectas de Chapman promedian 101.8 millas por hora y en cada salida suya peligra su récord de 105, como el 29 de julio en Arizona, cuando tuvo sumó cinco envíos de 103 y uno de 104.

Lo interesante del caso es que los sliders le marcaron a 91 millas por hora y el cambio estuvo a 92, lo cual lo convierte en un lanzador sumamente difícil de conectar, y baste decir que archiva al menos un ponche en sus últimas 46 actuaciones –desde agosto del 2013-, la racha mayor para un relevista desde 1900.

“Para mí no se trata solo de la velocidad, que es algo natural, sino en el trabajo para controlar los pitcheos, la recta, ponerla donde quiero’’, explicó el holguinero de 26 años. “También me ha ayudado mucho el aclimatarme mejor a la vida en este país. Creo que soy más maduro gracias a mis amigos, a mi familia’’.

Y lo más impresionante es que esos números han aparecido a pesar de que perdió ocho semanas al fracturarse dos huesos de la cara tras ser golpeado por una línea -un batazo de Salvador Pérez- en el rostro durante un juego de pretemporada el 19 de marzo ante los Reales de Kansas City.

A pesar de insertársele una lámina de metal y 12 tornillos para estabilizarle el rostro, Chapman tuvo una recuperación que para muchos fue casi milagrosa y su regreso ha borrado cualquier duda sobre su capacidad para brillar en el mejor béisbol del mundo.

“No miento si digo que por la mente me pasó la idea de perder la temporada y hasta la carrera, pero soy bastante fuerte y al momento ya estaba pensando en regresar mejor’’, afirmó Chapman. “Recuerdo que puse una foto en Facebook cuando estaba en el hospital que alarmó a los fanáticos, con la cara desfigurada. Pero cuando se tiene una mente positiva nada ni nadie te puede asustar’’.

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