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Peloteros cubanos se ponen de moda en las Grandes Ligas

El siempre sonriente slugger Jose “Pito” Abreu.
El siempre sonriente slugger Jose “Pito” Abreu. ASSOCIATED PRESS

Los cubanos están de moda en el béisbol de Grandes Ligas. Y no es por un regalo. Es e l fruto de los éxitos de una nueva generación de peloteros provenientes de una isla en la que se levanta una piedra y debajo de ella sale una futura estrella del deporte de las bolas y los strikes.

José Abreu, Aroldis Chapman, Yoenis Céspedes, José Fernández, Yasiel Puig y Alexei Ramírez, representan su vanguardia. De ellos, cinco actuaron en el Juego de Estrellas, y el sexto no estuvo por una lesión en su codo de lanzar.

Pero estos seis no son los únicos. Más de 20 cubanos están en las nóminas de los equipos, creando las condiciones para que la isla recupere su protagonismo histórico y se convierta en una mina de oro para el deporte nacional de Estados Unidos.

“Es motivo de orgullo el éxito de nuestros compatriotas en Grandes Ligas”, dijo al Nuevo Herald desde Minnesota Tony Oliva, tres veces ganador de la corona de bateo en la Liga Americana. “Durante décadas centenares de cubanos perdieron la oportunidad de actuar en Ligas Mayores, y debe ser hora que se les permita firmar directo desde su país como lo hacen los restantes latinos”.

El renacer cualitativo de los cubanos ha inyectado oxígeno a las Grandes Ligas. Lo ha inyectado porque las habilidades naturales que tienen son similares a las que poseen las restantes luminarias de otros países, y lo mejor de dicho talento estuvo ausente por muchos años, regresando ahora de la mano de jóvenes procedentes de un archipiélago donde se respira béisbol, un deporte que forma parte de la cultura de dicha nación.

El triunfo del primero trajo consigo la confianza para contratar a los restantes. Por ello, en estos momentos los buscadores de talento se encuentran al acecho de la nueva joya que llegue de esa isla. Los resultados en el terreno está llevando a que los pactos se muevan de manera rápida y agresiva en conceptos monetarios.

La velocidad supersónica de Chapman ayudó a que Céspedes recibiera de Oakland una bolsa de $36 millones. La actuación de Yoenis benefició a que los Dodgers firmaran a Puig por $42 millones. El juego completo de Yasiel llevó a que los Medias Blancas le dieran $68 millones a Abreu. La ofensiva de “Pito” sirvió para que los Medias Rojas firmaran a Rusney Castillo por $72 millones y que los Cachorros llamaran desde las Ligas Menores a Jorge Soler, que conectó el pasado miércoles un jonrón en su primer turno al bate. Y falta otro joven, Yasmani Tomás, que pudiera ser la nueva perla para los cazatalentos.

Soler, de 22 años, se convirtió en el tercer cubano con múltiples imparables en sus dos primeros desafíos en Grandes Ligas, al batear de 4-2 en ambos choques. Los otros dos fueron Leo Sutherland en 1980 y Yasiel Puig en 2013. También es el tercer antillano en conectar un jonrón en su primer turno al bate. Los otros fueron Bert Campaneris (1964) y Eddy Rodríguez (2012).

Muchos expertos y fanáticos se preguntan el porqué la mayoría de estos jóvenes cubanos llegan a este país y rápidamente alcanzan el éxito en el mejor campeonato del mundo, a la vez que el torneo nacional de la isla ha decrecido cualitativamente.

Son varias las razones, la principal es que en Estados Unidos existen todos los recursos técnicos y científicos en el órden deportivo para que los atletas desarrollen sus habilidades naturales. Mientras que en la isla, por razones económicas y sociales, el pelotero no tiene a su alcance dichos elementos para elevar al ciento por ciento su potencialidad.

El jugador cubano cuando llega de la isla, aunque se considere una estrella, tiene que pulir ciertos detalles en busca de alcanzar ese nivel de excelencia que luego alcanzan en Grandes Ligas.

Dicha situación ha llevado a que muchos peloteros busquen otros torneos para mejorar su juego y ganar más dinero. Estas ausencias, unido a las dificultades para alcanzar los recursos que se necesitan para elevar el nivel de la pelota en la isla, ha llevado a ese descenso cualitativo de las Series Nacionales.

“Es bonito que estos muchachos estén demostrando que la calidad del pelotero de la isla sigue intacta, y que lo único que necesitan para triunfar es tener en sus manos las herramientas para convertirse en estrellas’’, declaró al Nuevo Herald desde Chicago el legendario Orestes Miñoso. “Mis relaciones con ellos son muy buenas, en especial con los tres jugadores que visten el uniforme de los Medias Blancas, a quienes les doy consejos por mi larga experiencia en este béisbol”.

José Fernández ganó el premio Novato del Año de la Liga Nacional en el 2013, con Puig siguiéndole en los votos. En la Americana, el habanero José Iglesias discutió el mismo galardón, terminando en segundo lugar.

En la actual temporada, el cienfueguero Abreu es un seguro ganador del Mejor Novato de la Americana. Y por sus números, es un aspirante a ser el Jugador Más Valioso.

Sin contar el partido del viernes en la noche, Abreu lidera la Americana en impulsadas (97), es segundo en jonrones (33), primero en slugging (.599), segundo en total de bases (275), primero en OPS (.969), segundo en extrabases (65), sexto en promedio ofensivo (.312) y su embasamiento es de .370. El cubano pudiera ser el cuarto novato con más de 30 jonrones, 30 dobles y 100 remolcadas. Los otros tres fueron Ted Williams, Hal Troski y Albert Pujols.

Ganar el MVP y el Novato del Año en la misma temporada es muy difícil, aún más cuando el equipo no avanza a la postemporada, como es el caso de Abreu. Solamente dos jugadores alcanzaron ambos trofeos en la misma campaña, el primero fue Fred Lynn con los Medias Rojas en 1975; y luego el japonés Ichiro Suzuki, con los Marineros de Seattle en el 2001.

Sólo en siete ocasiones un jugador ha ganado el MVP con novenas perdedoras. Lo hicieron Hank Sauer con los Cachorros de Chicago, en 1952; Ernie Banks con los Cachorros en 1958 y 1959, Andre Dawson con el mismo equipo en 1987; Robin Yount con Milwaukee, en 1989; Cal Ripken con Baltimore, en 1991; y Alex Rodríguez con Texas, en el 2003.

Quizás Abreu no sea honrado con el trofeo al Más Valioso. La distinción debe ser para Mike Trout, de los Angelinos. Pero lo que sí es seguro es que será el cuarto cubano en ser el Mejor Novato, uniéndose a Tony Oliva, José Canseco y José Fernández. Tiene posibilidades de superar el récord de 37 jonrones entre los latinos novatos en poder de Albert Pujols, se convertirá en uno de los bateadores más destacados de primer año, el único proveniente de Series Nacionales en conquistar el galardón y por primera vez el trofeo pasará a la vitrina de un jugador nacido en Cuba durante dos temporadas consecutivas.

Con estas actuaciones sobresalientes de atletas procedentes de una isla que no tiene acuerdos con equipos de Grandes Ligas, millones de personas deben estar preguntándose: ¿Qué pasará cuando Estados Unidos abra las puertas sin restricciones para los peloteros cubanos desde sus etapas juveniles?

En estos momentos, Cuba cuenta con varios peloteros en ligas profesionales. Pero la meta principal de la mayoría de los jugadores está en Grandes Ligas, donde se paga más dinero y se juega el mejor torneo del mundo.

Cuba ha reiterado que permitiría que sus jugadores firmen contratos en las Ligas Mayores. Dicha decisión es correcta, pues la gloria de la pelota cubana no debe seguir dividida por fronteras geográficas e ideas políticas. Dicha gloria comienza desde el primer juego celebrado en el Palmar de Junco, pasando por las etapas de José Méndez, Cristóbal Torriente, Adolfo Luque y Martín Dihigo, hasta llegar a las épocas de Orestes Miñoso, Tany Pérez, Armando Capiró y Omar Linares. Cualquier negación de una u otra etapa, sería mutilar la historia.

Que se cumpla el sueño de millones de cubanos de integrar un equipo para el próximo Clásico Mundial con jugadores que actúan en diferentes torneos, es el reto más difícil. Esa bola está en las manos de Cuba. Lo otro importante es que se permita que los peloteros que radican en la isla sean firmados para las Grandes Ligas. Esta otra bola está en las manos de Estados Unidos.

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