Béisbol

Peloteros mexicanos: un contingente insoslayable en las Mayores

Cuando ve un swing sin ritmo o un mal tiro, Alfredo Amézaga no hace menos que mover la cabeza y dentro de sí se refuerza una idea que revoletea en su cabeza desde hace un tiempo.

"En México hay unos cuantos peloteros mejores que algunos cuantos de acá'', dijo el versátil jugador de los Marlins de Florida y uno de los 12 jugadores nacidos en ese país que han actuado este año en las Grandes Ligas.

Y aunque la cifra palidece en comparación con los dominicanos y venezolanos, particularmente, que tienen o han tenido más de 60 representantes cada uno durante la actual contienda de la gran carpa, Amézaga asegura que el nivel de la pelota de su país no está acorde con las estadísticas.

"Hay mucho talento, pero también mucha mala suerte, porque no se le reconoce todo ese potencial que existe'', admitió Amézaga.

El primer pelotero mexicano que jugó en las Grandes Ligas fue Mel Almada, quien lo hizo en 1933, 26 años antes que el primer dominicano, Ozzie Virgil, lo hiciera. De igual forma, fue en México donde existió el intento más cercano por imitar a las Grandes Ligas -al menos en los sueldos- con el invento de los hermanos Pasquel en la década de los cuarenta y que fracasaría pocos años después.

Pero en uno de los países más grandes del continente, hay poco espacio para la pelota hoy en día. "Es obvio que somos una nación de fútbol. Yo no colocaría al béisbol entre los primeros lugares de la preferencia", explicó Amézaga. "Hasta le hacen más caso a la natación o al atletismo".

Para Jorge Cantú, quien nació en McAllen, Texas, pero ha vivido siempre en México y toda su familia es de ese país, no se está haciendo nada para incentivar la práctica del béisbol en la nación que considera como suya.

"¿Sabes qué hace falta? Que haya transmisión de los partidos de Grandes Ligas por televisión. Eso es importantísimo. Y no se está haciendo'', se lamentó Cantú, quien al igual que Amézaga representó a México en el pasado Clásico Mundial de Béisbol.

Para Cantú es tan evidente la falta de promoción que cuando era niño llegó a idolizar a un pelotero extranjero y no a uno de la casa. "¿Te imaginas? Era fanático de Cal Ripken Jr. y no tenía ninguna preferencia por algún jugador mexicano'', reconoció.

Si bien aún no ha habido algún pelotero mexicano que haya sido exaltado al Salón de la Fama, han existido figuras que han descollado en la gran carpa. Por ejemplo, el primer jugador latino en ganar un título de bateo fue el veracruceño Roberto "Bobby'' Avila, quien en 1954 con los Indios de Cleveland promedió .341 y además fue tercero en la votación al Jugador Más Valioso de la Americana.

Asimismo, en 1980 se produjo la "Fernandomanía", un fenómeno impulsado por la actuación del entonces novato de Sonora, Fernando Valenzuela, quien ganó sus primeras ocho aperturas con los Dodgers de Los Angeles para convertirse en uno de los íconos latinos más poderosos del momento.

"Pero yo diría que el mejor de estos últimos años ha sido Vinicio Castilla'', consideró Cantú acerca del ex toletero de los Rockies de Colorado, quien es el mexicano con más toletazos en la gran carpa con 320.

A nivel colectivo, México también ha tenido resultados importantes. Por ejemplo, los equipos de ese país se han coronado dos veces en esta década en la Serie del Caribe, un logro que ni Puerto Rico ni Venezuela han completado.

Además, fue México, con un aguerrido equipo y con Cantú a la cabeza, el que venció y eliminó al todopoderoso combinado de Estados Unidos -en un partido que abrió y perdió Roger Clemens- en el Clásico Mundial del 2006.

"Es una pena porque todos estos logros no se traducen en los scouts que envían a México. Sencillamente, no envían a todos los cazatalentos que hace falta para cubrir todo el gran talento que hay allá'', aseguró Cantú.

Quizás la nueva generación de peloteros mexicanos, en donde sobresale por ejemplo el taponero de los Reales de Kansas City Joakim Soria, quien firmó recientemente un convenio de tres años con el que pudiera obtener un máximo de $32 millones, impulse un mayor interés de las Mayores hacia ese país, el único donde existe una liga de verano sólida que se juega en forma paralela con los partidos de la gran carpa.

Pero mientras eso sucede, Amézaga y Cantú, así como la delegación mexicana que está en las Grandes Ligas, no podrán soslayar la amarga sensación de que su país no es realmente apreciado en el universo del béisbol.

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