Béisbol

Una promesa cubana era la solución para los Marlins

Que no se ofenden Matt Treanor ni Mike Rabelo. Los Marlins necesitan un catcher, al menos otro más completo, capaz de aunar la excelencia defensiva con un bateo más potente, un verdadero líder detrás del plato.

Dicen que la respuesta a esa interrogante se encuentra en Kyle Skipworth, un muchacho que acaba de graduarse de preuniversitario y que está a punto de firmar el contrato que lo convertirá en un pelotero profesional.

Con 195 libras en su anatomía y una estatura de más de seis pies, Skipworth es un joven que impresiona por su fortaleza y muchos scouts no dudan en comparalo con el enmascarado de Minnesota, Joe Mauer.

Todo eso está muy bien de cara al porvenir de la franquicia, pero los Marlins necesitan otro receptor ahora. Para el futuro hubiera sido mejor un prospecto como Yonder Alonso.

No me explico cómo los peces dejaron pasar a un muchacho del talento de Alonso que, según la revista especializada Baseball America, puede convertirse en uno de los rostros más visibles de las Grandes Ligas a la vuelta de unos años.

El primera base de los Huracanes de la Universidad de Miami fue elegido en el séptima puesto del draft por los Rojos de Cincinnati, mientras los Marlins escogían con el sexto a Skipworth.

Sus razones tendrán para haber tomado tal decisión, con números, proyecciones, líneas de desarrollo. Si realmente este chico sale medianamente parecido a Mauer, pues no cabe duda de que Loria y compañía poseerán una estrella en la posición más exigente del béisbol.

Pero Alonso parecía una opción demasiado tentadora como para desecharla. El monstruo jonronero del nivel universitario tiene todo el bagaje para ser un bateador de más de 30 jonrones -cuidado más- y más de 100 impulsadas durante buena parte de su carrera.

Llegado de Cuba a los nueve años, es un muchacho bien conocido en esta comunidad, donde es casi una leyenda sin haber conectado una bola en las Mayores. Con todos estos ingrediantes, los peces tenían munición suficiente para elegirlo.

Con un nuevo estadio en el horizonte, Alonso -si su promesa se cumple- habría sido uno de los imanes para atraer público a los para ese entonces Marlins de Miami, y en medio de la Pequeña Habana.

Ojalá Skipworth sea todo lo que sueñan los peces y más, y que nunca tengan que arrepentirse por haber dejado escapar entre sus manos a Alonso. Ya una vez en la NBA los Trail Blazers de Portland no eligieron a un muchacho llamado Michael Jordan y todavía hoy se lamentan de su decisión.

Que la historia no se repita.



Envíe sus cartas y comentarios a:

jebro@elnuevoherald.com



  Comentarios