Béisbol

Los Rays del 2008 copian la fórmula de los Marlins del 2003

Evan Longoria.
Evan Longoria.

Mike Schmidt lo resume en una sola palabra: pitcheo. Fredi González amplía un poco más el concepto y le añade la defensiva. Y al final es la ofensiva la de menos peso.

Así lo pensaron los Marlins de Florida del 2003 y recibieron su recompensa al ganar la segunda Serie Mundial en la historia de la franquicia. Y en este 2008 otro conjunto, coincidencialmente radicado en Florida, ha adoptado esta misma filosofía.

Los Rays de Tampa Bay aún están a dos pasos de copiar el éxito de los peces, pero el mapa que los pudiera llevar al tesoro del clásico de octubre ha probado ser efectivo para los jóvenes e irreverentes monarcas del Este de la Americana.

¿Qué tanto se parecen estos Rays del 2008 a los peces del 2003?

Ambos clubes se levantaron sobre la base de una mesa cuyas cuatro patas eran la juventud, el pitcheo, la defensiva y una nómina baja.

En toda esta década, Tampa Bay se concentró en el sorteo universitario y hoy cuatro de los integrantes del equipo fueron primeras elecciones del equipo.

En el conjunto de los Marlins la tarea de la gerencia no fue diferente. Del draft surgió Josh Beckett y más allá de las fronteras adquirieron un talento joven que cambiaría la historia de la franquicia, el venezolano Miguel Cabrera.

Los peces del 2003 contaron con el séptimo mejor cuerpo de pitcheo del circuito (con efectividad de 4.04), pero el talento de Beckett, Brad Penny, Carl Pavano, A.J. Burnett y el entonces ascendente prospecto Dontrelle Willis terminó estableciendo la diferencia para que los peces se coronaran en la Nacional y terminaran doblegando a los Yankees de Nueva York.

Tampa Bay terminó con la segunda mejor efectividad de la liga (3.82) y en su cuerpo de abridores merodea -igual que los Marlins del 2003- el talento y la juventud con Scott Kazmir, David Price, James Shields, Matt Garza y Andy Sonnanstine.

La efectividad defensiva también ofrece similitudes bastante parecidas entre ambos equipos.

Tampa Bay terminó con promedio de fildeo de .985, el cuarto de la liga, mientras que el de los Marlins fue de .987, el primero en el circuito en ese año.

¿Y la ofensiva?

Pues en un segundo plano. Tampa Bay concluyó promediando .260 en forma colectiva con 4.77 carreras por juego, mientras que los Marlins del 2003 conectaron para .266 con 4.63 rayitas por desafío.

Con dos nóminas entre las más bajas del momento --la de los peces del 2003 fue de $54 millones y la de Tampa Bay es de $44 millones-, dos antesalistas jóvenes con el aura de estrellas en Evan Longoria y Cabrera hace cinco años, y dos mánagers de gran impacto en el éxito de ambos clubes (Joe Maddon y Jack McKeon), los Rays y Marlins comparten elementos que van más allá de una cercanía geográfica.

Y es que estos dos hermanos cuasi gemelos comparten en sus códigos genéticos la inteligencia para hacer las jugadas no sólo dentro sino también fuera del terreno.

Sólo faltan dos exámenes más para determinar su parentesco: clasificar a la Serie Mundial y luego ganarla.

Y desde el viernes los Rays tratarán de probarlo.



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Creciendo entre gigantes

Aunque otros lo ven como un obstáculo infranqueable, el mánager de Tampa Bay, Joe Maddon, afirma que parte del éxito de su equipo es jugar en una división tan difícil.

"Cuando llegué, la gente decía que debíamos salir del Este de la Liga Americana, y yo preguntaba por qué'', dijo Maddon. "Qué mejor prueba que ir al Fenway y al Yankee Stadium''.

Tampa Bay, que nunca había ganado más de 70 partidos en sus primeras 10 juegos, fue de 96 derrotas en el 2007 a 97 victorias en el 2008. Los Rays terminaron con ventaja de dos juegos sobre los Medias Rojas en la temporada regular.

El perfil de la serie será del peso pesado, el campeón defensor, contra los Rays, los "sorpresivos'' de estreno en postemporada con la nómina de apenas $43 millones. Los Rays jugaron contra los Medias Rojas tú a tú este año, llevándose 10 de los 18 encuentros, incluyendo ocho de nueve en el Tropicana Field.

Vencer a los Medias Rojas, será la prueba definitiva de que los Rays alcanzaron la mayoría de edad.

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