Béisbol

Un dominicano resucita en Tampa Bay

WILLY AYBAR se convirtió en pieza clave de los Rays, pese a que hace un año nadie apostaba por él.
WILLY AYBAR se convirtió en pieza clave de los Rays, pese a que hace un año nadie apostaba por él. MCT

Los Rays de Tampa Bay pueden pasar un día entero contando historias asombrosas.

La del dominicano Willy Aybar es quizás una de las más que se destaca, un jugador que hace un año tenía su carrera prácticamente en la cuneta y por el cual los campeones de la Liga Americana tomaron una apuesta.

La contratación de Aybar pasó inadvertida en medio de los movimientos que el gerente general Andrew Friedman hizo para que los Rays de la noche a la mañana saliesen del sótano de su división para encontrarse a tres triunfos de conquistar la Serie Mundial.

Aunque poco se mencione, Aybar fue una especie de tabla de salvación cuando el tercera base Evan Longoria se lesionó en agosto y el favorito al Novato del Año de la Americana se perdió un mes.

Fue cuando la versatilidad de Aybar, capaz de jugar en los jardines, el cuadro interior o batear de ambos lados del plato, fue aprovechada al sustituir a Longoria en la antesala. Jugó de titular como tercera base en 30 partidos consecutivos, y respondió con creces: .308 de promedio, cinco jonrones y 18 carreras impulsadas.

El dominicano de 25 años tampoco desentonó en la postemporada, y podría decirse que lo hizo de forma sensacional al conectar un par de jonrones. En el decisivo séptimo juego de la serie contra Boston por la corona de la Americana, Aybar conectó doble, jonrón y remolcó dos de las carreras en la victoria 3-1.

"Le fascina estar en los momentos grandes'', declaró el piloto Joe Maddon de los Rays al referirse al entusiasmo con el que Aybar juega. "Es por eso que sabe responder a la ocasión. Es lo bueno que tiene, y por lo cual todos nosotros le guardamos mucho aprecio''.

Cuesta creerlo, pero Aybar estuvo muy cerca de arruinar su carrera.

Tras debutar con los Dodgers de Los Angeles en el 2005, fue transferido a Atlanta al año siguiente. Lo que vino después fue penurias.

Afectado por problemas personales y excesos con la bebida, se perdió la temporada del 2007. Pasó tres meses en un centro de rehabilitación de adicciones, se fracturó un hueso de la mano derecha y además Atlanta le llegó a meter una suspensión.

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