Béisbol

Un pequeño gigante de la lomita

EL LANZADOR Santiago Mederos con el uniforme del equipo Cuba. El zurdo tuvo una de las 
mejores curvas de todos los tiempos en cualquier béisbol del mundo.
EL LANZADOR Santiago Mederos con el uniforme del equipo Cuba. El zurdo tuvo una de las mejores curvas de todos los tiempos en cualquier béisbol del mundo.

Aún me parece verlo lanzar sus curvas endemoniadas con el uniforme número 32 que utilizó con los Occidentales, Industriales y Habana.

Santiago "Changa'' Mederos fue un pequeño gigante de la lomita, que por su calidad y entrega al deporte de las bolas y los strikes se convirtió en el primer pitcher cubano en llegar a los 1,000 ponches en Series Nacionales.

Su debut ocurrió en 1964 con el equipo Occidentales que tenía a estrellas como el inicialista Pedro Chávez, el segunda base Félix Isasi y el jardinero central Rigoberto Rosique, entre otros.

En sus primeros años, Mederos confrontó problemas con su control, pero con mucha dedicación mejoró la zona de strike. Cuando pasaba del segundo inning, sus envios casi resultaban indescifrables para los bateadores rivales.

Una temporada memorable para "Changa'' fue en 1969, cuando el 30 de enero le propinó 20 ponches a Camagüey, estableciendo un récord de 208 en una campaña, marca que se mantuvo vigente durante 32 años.

Sus números hablan. Tuvo 220 aperturas y completó 106, con 123 victorias y 67 derrotas, una efectividad de 1.97 en 1628 entradas y dos tercios, donde ponchó a 1420 bateadores, toleró 1149 imparables y sus rivales le conectaron para un pobre promedio de .197.

En competencias internacionales actuó en cinco Series Mundiales, dos Juegos Panamericanos y dos Centroamericanos y del Caribe, sumando 28 triunfos con seis reveses, ponchando a 165 y con una efectividad de 1.39.

En los XI Juegos Centroamericanos de Panamá en 1970, Mederos ponchó a 21 bateadores de México. En este evento los buscadores de talento le ofrecieron a ‘’Changa’’ $170,000 para lanzar en Grandes Ligas. Ese dinero en aquella época, era igual a una cifra multimillonaria en la etapa actual.

Y es que este zurdo fue un virtuoso de la lomita, un pitcher de coraje y con una velocidad que oscilaba en las 90 millas. Pero su principal arma era una curva hacia abajo muy pronunciada que dominaba con maestría, tirándola con diferentes velocidades cayendo en la zona baja del plato.

En una ocasión en una serie entre Industriales y Las Villas, bateando el tercer bate Antonio Muñoz, el llamado "Gigante del Escambray’’, el capitalino le tiró una curva al temible toletero que parecía que le iba a dar en la cabeza, y cuando éste se tiró al suelo, en el último momento la bola cayó de strike.

Su curva no era un lanzamiento normal como tiran la mayoría de los lanzadores, su curva fue selecta, una de las mejores que he visto en cualquier pelota del mundo, incluyendo los 28 años que llevó en el béisbol de Grandes Ligas.

Mederos forma parte de mi memoria infantil. Después, cuando cumplí 16 años y logré integrar la preselección nacional juvenil para la Serie Mundial en Maracaibo, Venezuela, nos tiró tres entradas en un juego de exhibición en el Estadio del Cerro entre el equipo juvenil cubano y una selección de jugadores estelares de Series Nacionales.

Cuando se hable de los mejores lanzadores zurdos de Cuba en las últimas cinco décadas, hay que señalar a Rolando Pastor, Rigoberto Betancourt, Jorge Luis Valdés y Félix Pino. Pero no podemos olvidar a Santiago "Changa’’ Mederos.

Murió el 15 de diciembre de 1979.

Por formar parte de mi memoria infantil, hoy quiero recordar su nombre, para aquellos que tuvieron el privilegio de verlo lanzar en el momento cumbre de su ilustre carrera, y también para que las nuevas generaciones conozcan que en Cuba, antes y después de 1961, han sobrado peloteros con igual y superior talento a muchas estrellas de Grandes Ligas.

La diferencia que separa a las luminarias de República Dominicana, Venezuela, Puerto Rico, México, Japón y otros países, es que pueden desarrollar el talento al ciento por ciento de su potencialidad desde la etapa de juventud, mientras que los peloteros de la isla sólo pueden subir hasta las nubes y luego bajar de ellas al carecer de oportunidades.

Santiago "Changa’’ Mederos fue uno de esos colosos que hubiera tocado el cielo con la mano en Grandes Ligas.



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