Béisbol

Después de todo, A-Rod sí podría ser A-Fraud

Con el dedo acusador, Rafael Palmeiro, le negó hace un par de años a un congresista haber consumido esteroides; de la misma forma en que unos meses atrás Alex Rodríguez, serio e impasible, le aseguraba en una entrevista a Katie Couric que no necesitaba de sustancias prohibidas para brillar en el terreno.

Palmeiro, ya se sabe, es un apestado en los círculos del béisbol. Nadie le quiere cerca de un diamante y parece vivir en una especie de exilio interior, a donde van a dar aquellos sorprendidos con la mentira en la boca.

A-Rod, ese mismo A-Rod que era visto como la imagen más pura de las Grandes Ligas, el salvador de un deporte manchado hasta la médula, el hombre que rompería el récord de jonrones de Barry Bonds y lo haría con limpieza extrema, también es desposeído de la honestidad de sus palabras por pruebas, al parecer, irrefutables.

Y ahora, A-Rod, puede correr la misma suerte de Palmeiro. Puede ser llamado más que nunca A-Fraud -qué razón tenía Joe Torre- si no corre presto a dar una explicación sincera, un mea culpa que no deje lugar a dudas.

Por el momento, deja mucho que desear su declaración ante la prensa cuando, preguntado sobre el tema, se limitó a decir: "tienen que hablar con el sindicato de peloteros. No tengo más comentarios''.

Bueno. Eso recuerda mucho a Mark McGwire y su famosa declaración ante el Congreso de "no he venido a hablar del pasado, sino del futuro''. La diferencia es que si el toletero de San Luis puede refugiarse en su retiro del juego y la opinión pública, Rodríguez, a sus 33 años y con el contrato más abultado en la historia del béisbol, tendrá que hacer frente al escrutinio más feroz de que se tenga noticia.

¿Qué ocurrirá en los campos de entrenamiento de los Yankees, o de República Dominicana rumbo al Clásico, si Rodríguez no ofrece una versión sincera y contundente de los hechos que se le atribuyen? Los fanáticos lo van a pulverizar, literalmente, bajo el peso de las críticas.

No por gusto, José Canseco, en declaraciones a The Miami Herald, dejó entrever su satisfacción al sentirse reivindicado por la revelación de la revista Sports Illustrated -sobre el uso de A-Rod de los esteroiedes primobolan y testosterona en el 2003- sobre aquel a quien él había señalado como un consumado cliente de los esteroides.

Cuando Canseco tiene razón, es porque otro llora.

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