Béisbol

Lanzador novato derrota al legendario Randy Johnson en gran noche

Mientras le quede una gota de oxígeno por respirar, Sean West nunca olvidará la noche en que derrotó a Randy Johnson y a los Gigantes de San Francisco para sumar la primera victoria de su carrera en las Mayores.

Y apunten también a Brett Carroll, quien sacó su primera bola del parque en la gran carpa con dos en circulación para que los peces salieran adelenta 4-0 ante una leyenda hecha lanzador.

Sin embargo, los números fríos no cuentan la verdadera historia de una jornada que le dio un brillo tremendo e intenso, al menos por unas horas, a una campaña con más bajos que altos en el caso de los floridanos.

De un lado estaba el pitcher que lo había ganado todo, el lanzador de 300 triunfos y más de cuatro mil ponches, cinco veces ganador del Cy Young y tal vez el más intimidante de toda su generación.

Del otro, el que no había ganado gana, el muchacho todavía fresco de su estancia en las Menores que llegó soñando con ganarse un puesto bajo la sombrilla del mejor béisbol del planeta. En resumen, un perfecto desconocido.

Ya no más.

West no sólo estuvo superior a Johnson, sino que mantuvo a los Gigantes sin hit ni carrera hasta el comienzo de la séptima entrada, cuando el colombiano Edgar Rentería -uno de los inolvidables para esta organizacion- le pegó el primer sencillo de los dos que permitiría.

En ese momento, los 12,068 aficionados que desafiaron la amenaza de lluvia para asistir al Land Shark Stadium se levantaron de sus asientos para premiar a un muchacho cuya historia aún no pasa de las primera páginas.

Sin tener la mirada asesina de Johnson ni la recta de humo de sus mejores años, West amarró durante ocho entradas a San Francisco con combinaciones inteligentes de envíos y un control excepcional, al punto de regalar un solo boleto.

Johnson, quien se convirtió en el 24to lanzador en arribar a 300 victorias el jueves pasado al vencer a los Nacionales, tuvo el valor de pedirle la bola al piloto Bruce Bochy con apenas tres días descanso.

Los Gigantes necesitaban traer a alguien de las Menores, lo cual habría significado que alguien del actual roster del equipo tendría que ser bajado, pero el espigado zurdo se ofreció para aliviar la situacion.

En 16 ocasiones en su dilatada carrera, Johnson había trabajado con menos de cuatro días de descanso, pero nunca después de 1995, así que sabía bien el riesgo que corría contra los Marlins.

"La Gran Unidad'' estuvo muy lejos de la velocidad acostumbrada en él y su recta apenas rebasó las 87 millas, y así y todo, cometió un único error: una bola al centro del plato en el segundo inning que aprovechó Carroll para inscribir su nombre en la lista de jonroneros.

Tanto West como Carroll no pasaban de los siete años, cuando Johnson debutó en las Mayores. pero así es el ciclo indetenible del béisbol, con estrellas que llegan al ocaso y promesas que ascienden.

El dominicano Leo Núñez sacó los últimos tres outs.

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