Béisbol

Un buen consejo para El Duque Hernández

Orlando Hernández.
Orlando Hernández.

Orlando "El Duque’’ Hernández quiere retornar con éxito a Grandes Ligas, y de un valiente guerrero se puede esperar cualquier hazaña. Si su brazo y cuerpo le responden, pudiera lograr su propósito, pero debemos ser honestos, su intento lo debe hacer como relevista, no como abridor, si es que él mismo desea que dicho regreso llegue con la efectividad que merece tener un pitcher con su rico historial.

Cuando el corazón y el cerebro chocan en una situación donde el juicio debe prevalecer, lo correcto es seguir lo que nos dice el cerebro, no lo que dicta el corazón.

Ante todo, nuestro respeto para El Duque. Nos quitamos el sombrero ante su maestría monticular en sus días de esplendor. A mi juicio, ha sido uno de los mejores lanzadores cubanos de todos los tiempos en el amateurismo, donde no pueden faltar los nombres de Conrado Marrero, Pedro "Natilla’’ Jiménez, Braudilio Vinent, Manuel Alarcón y José Antonio Huelga, entre otros. También ha sido uno de los buenos en Grandes Ligas, donde tampoco pueden estar ausentes los nombres de Luis Tiant, Camilo Pascual, Adolfo Luque y Mike Cuéllar.

Recuerdo la primera vez que lo vi lanzar. Estaba actuando en Triple A y los Yankees lo llamaron para tirar en sustitución de David Cone que tenía una molestia en un dedo. Después del partido regresaba a las Menores.

Sucedió la tarde del sábado 3 de junio de 1998 frente a Tampa Bay. Amigos, sólo necesité verlo lanzar seis entradas para convencerme de su excepcional calidad.

Su labor llamó la atención del mánager Joe Torre, que decidió verlo en otro juego en Toronto, donde el cubano tiró una joya para pintar de blanco a los Azulejos, y entonces Torre dijo: "Es formidable y se queda en el equipo‘’.

Después de 11 campañas, a los 43 años, sin actuación como abridor desde el 2007 y con varias cirugias en su cuerpo, el villaclareño busca regresar a las Mayores y quiere hacerlo como abridor.

Ojalá que lo logre. Pero yo no quiero ver en la lomita a una sombra del "Duque’’ que me cautivó con sus movimientos, su curva lateral y su inteligencia. Sería algo tan triste como cuando presencié a Muhammad Alí (Cassius Clay) en sus últimas peleas haciendo un ridículo ante el mediocre Trevor Berbic y el laureado Larry Holmes.

La calidad de un atleta no es producto de un capricho personal, viene por el nivel físico y mental en que se encuentre.

Ser un pitcher abridor de Grandes Ligas no es igual que serlo en Puerto Rico y República Dominicana, donde los torneos son cortos.

Un abridor de Grandes Ligas debe actuar cada cinco días, durante seis meses y frente a un bateo muy superior. Esto indica que para hacerlo con éxito se requiere estar en excelentes condiciones físicas. Ese no es el caso del Duque.

Si vemos su actuación como abridor desde el 2001, hay que reconocer que en esa etapa su récord es de 49 victorias y 39 derrotas, con efectividad superior a los 4.60.

Con marca de 90 triunfos y 65 reveses en su carrera, el cubano va a empeorar sus números si regresa como abridor, sellando su retiro definitivo. Sin embargo, pudiera mejorar sus estadísticas si lo hace de relevo, donde podría tirar una entrada hoy y otra en tres días. También pudiera alargar su carrera.

No sería el primer caso de lanzadores con 43 años y más, con buena actuación en Grandes Ligas. Satchel Paige lo hizo con 45, Nolan Ryan a los 46 y el cubano Conrado Marrero lanzó hasta los 43, y a los 40 estuvo en un Juego de Estrellas. En este mismo torneo del 2009, hay varios pitcher con más de 40 años.

‘‘El Duque’’ pudiera ser aún un buen relevista en base a sus características: control, aplomo, valor, inteligencia, experiencia y maestría.

¿Por qué no probar en el único rol que le extendería su carrera? Ojalá me escuche, Orlando "El Duque’’ Hernández.

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