Béisbol

El reencuentro de las leyendas cubanas del béisbol

EL DUQUE Hernández saluda a sus compañeros de las Estrellas Occidentales.
EL DUQUE Hernández saluda a sus compañeros de las Estrellas Occidentales. C.M. GUERRERO / El Nuevo Herald

El Tamiami Park resultó demasiado pequeño para acoger a miles de fanáticos cubanos que sienten la nostalgia por un béisbol que fue pasión y locura entre las décadas de 1960 y 1990.

Mas de 5,000 aficionados se dieron cita el domingo en el terreno número cinco para presenciar el primer partido del "Reencuentro’’ entre las Estrellas Occidentales y Orientales de las Series Nacionales de Cuba, que terminó en victoria 9-2 para los jugadores de la zona oriental.

Peloteros de diferentes épocas que le dieron prestigio internacional a la pelota cubana --los encargados de recoger la antorcha de los torneos profesionales de invierno y que lograron mantenerla encendida-- actuaron en el terreno de juego con el mismo amor que lo hacían en los mejores momentos de sus carreras.

Desde el legendario serpentinero Julio Rojo, ganador de 18 juegos con el equipo Habana en la temporada de 1968 y uno de los mejores de su época, hasta figuras de etapas más recientes como René Arocha, Jorge Luis Toca, Orlando "El Duque’’ Hernández, Rolando Arrojo, Andy Morales, Maels Rodríguez, Ariel Prieto, Jorge "La Araña’’ Díaz, Euclídes Rojas, Alexis Cabreja, Luis Pestana, Jesús Atmeller, Roberto Colina y Rafael Rodríguez.

Estuvieron también presentes Edilberto Oropeza, Angel Leocadio Díaz, Carlos Millán, Ever Bastida, Mario De Cárdenas, Osmany Estrada, Jorge L. Rivero, Ramón Tablado, Juan Pablo Hechevarría, Carlos Emilio Rodríguez, Agustín Marquetti Jr, Edisbel Bénitez, Román Suárez, Angel López, José Feliciano González, Osmany Santana, Marcos Hernández, Mario Véliz, Juan Medina, Yoel Monzón, Ariel Tápanes, Maikel Quintero, Raidel Costa, José Cano, Larry Rodríguez, Frank Hernández y Rigoberto Ferra.

Y en este juego del recuerdo no podían faltar algunos de los árbitros que impusieron respeto en los estadios a lo largo y ancho de la isla. Ahí estaban el maestro de los oficiales, Iván Davis, para muchos uno de los mejores árbitros de todos los tiempos de la pelota cubana. Junto a Davis, estuvieron otras figuras de prestigio como Santiago Cabana, Orlando Valdés, Juan Rodríguez, Roberto Clemente y Eduardo Ravelo.

El primer lanzamiento fue realizado por "El Duque'', que no actuó en este juego por estar en preparación para lanzar en el campeonato profesional de Puerto Rico.

René Arocha, el primer jugador que desertó del equipo nacional cubano, fue el abridor por la novena de Occidentales y se llevó la victoria.

El lanzador derrotado fue Rolando Arrojo, estelar durante varios años en las Grandes Ligas.

"Es algo muy bonito esta reunión entre los ex jugadores de las Series Nacionales que por una u otra razón tuvimos que abandonar nuestra patria'’, declaró Rolando Arrojo, quien llegó a participar en un Juego de Estrellas.

Junto a los peloteros también estuvieron presentes varios dirigentes y entrenadores, entre ellos Agustín Mayor, coach pionero de Occidentales, Habana e Industriales en las primeras Series Nacionales, además de fungir como asistente de los equipos Cuba en la Serie Mundial de 1961, en Costa Rica, y en los Juegos Panamericanos de Brasil, en 1963.

El entusiasmo entre los fanáticos cubanos fue de tal envergadura que muchos tuvieron quesubirse a los techos de sus automóviles para presenciar el juego.

"Esto ha sido maravilloso y no esperábamos tantos fanáticos’’, afirmó José Feliciano González, el principal organizador de este evento.

"Le agradecemos al presidente de la Liga Latinoamericana, Alex Alfonso, por servirnos de patrocinador de este primer juego''.

El propio Alfonso ratificó las palabras de González al anunciar que "un segundo partido se celebrará en diciembre y serán tomados en cuenta otros escenarios más idóneos, como el estadio de FIU, con más condiciones para los aficionados''.

Y aunque este primer desafío fue un éxito, consideramos que reúne todo el potencial para convertirse en un evento grandioso y de trascendencia histórica en esta ciudad de Miami.

Los peloteros son glorias de Cuba y merecen actuar en un mejor escenario. Los aficionados, que fueron en diferentes etapas verdaderos fanáticos de los equipos Industriales, Habana, Santiago de Cuba, Las Villas, Cienfuegos, Metropolitanos, Pinar del Río, Matanzas, Henequeneros, Camagüey y los restantes elencos en Series Nacionales, también merecen disfrutar el juego y ovacionar a sus héroes comódamente sentados en una graderia de béisbol.

Los organizadores de este juego deben realizarlo en una fecha donde puedan participar todos los peloteros cubanos que radican en Estados Unidos y que el escenario sea un estadio con graderias que tengan la capacidad necesaria para albergar a miles de fanáticos.

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