Béisbol

Liván Hernández, Caballo de Hierro

UN MOMENTO de relax antes de la batalla. Liván Hernández se halla en plena madurez. Afirma que se encuentra saludable y que tiene cuerda para seis temporada más.
UN MOMENTO de relax antes de la batalla. Liván Hernández se halla en plena madurez. Afirma que se encuentra saludable y que tiene cuerda para seis temporada más. El Nuevo Herald

Liván Hernández es la pura imagen del veterano. Mientras sus compañeros juegan cartas o matan el tiempo de cualquier manera antes de que comiencen los entrenamientos, él permanece sentado en su silla como si se perdiera en sus propios pensamientos. Sereno, imperturbable.

Aislado de todo y de todos en el clubhouse de los Nacionales de Washington, Liván se encuentra a sí mismo y abre el libro de la memoria donde estudia a los rivales y analiza sus actuaciones con una crítica que más parece un látigo sobre cada error.

"Creo que mucha gente no conoce al verdadero Liván Hernández'', afirma el legendario narrador de los Marlins, Felo Ramírez. "Pocos estudian tanto el béisbol como él. De hecho, Liván es el único pitcher que vive de su inteligencia, porque velocidad ya le queda poca. ¿Dime quién puede ponchar en las Grandes Ligas con una bola de 60 millas?".

Pero bajo esa imagen relajada también se esconde un Liván repleto de felicidad, porque la rodilla que tanto le molestó en las últimas dos temporadas se encuentra totalmente curada y el antillano espera que a partir de la venidera campaña comenzará la segunda parte de su carrera.

"Lo peor ha quedado atrás y ahora estoy ciento por ciento saludable de las rodillas'', explica el serpentinero de 34 años. "Este invierno voy a entrenar como nunca y el próximo año verán a un Liván en condiciones superiores. Todavía me queda mucho en las Mayores, entre cinco y seis temporadas según mi cuenta''.

Por un momento, sin embargo, pareció que esa cuenta se acababa. Cuando los Mets tiraron la toalla con Liván hace unas semanas, dio la impresión de que el mundo entero del béisbol lo haría igual, y algún que otro comentarista llegó a decir que el cubano podría estar cerca del final de su carrera.

Los Nacionales, por el contrario, tenían otra idea en mente, pues conocían muy bien lo que el Jugador Más Valioso de la Serie Mundial de 1997 era capaz de lograr en términos de competitividad y experiencia.

Uno de los lanzadores más defensivos de todos los tiempos -sólo 11 errores en su carrera-, Liván es considerado un verdadero "Caballo de Hierro'' en las Grandes Ligas, un devorador de innings.

Entre 1998 y el 2007 nunca sumó menos de 199 entradas, del 2003 al 2005 lideró la Liga Nacional en entradas trabajadas y en los dos primeros de esos años fue el mejor en juegos completos.

"Nunca he perdido una salida por mi voluntad, jamás me he escondido tras una excusa para no salir a lanzar'', explica el medio hermano de El Duque Hernández. "A algunos les duele una muela a otro el estómago, yo ni muriéndome dejo de hacer mi trabajo''.

Por eso está convencido de que, si la salud le acompaña, su carrera puede extenderse mucho más. Su brazo no sabe lo que es una lesión y su mente opera a una velocidad que ya envidiarían sus rectas.

Liván puede estar lanzando una joya o ser víctima de una paliza, parecer a ratos un genio y en otro un pitcher promedio, pero su manera de lanzar se mantiene inalterable, dotándole de una durabilidad pocas veces vista y que, en su caso particular, le ayudaría a lograr una meta muy preciada.

"Quiero lograr un alto número de victorias y dejar bien en alto el nombre de los lanzadores cubanos que han pasado por las Mayores'', indica el ex pitcher de los Marlins. ‘‘No tengo en mente un número en específico, pero sí deseo que esa cifra tenga resonancia en la historia de mi gente''.

Con 155 triunfos en 14 campañas -incluyendo esta-, Liván es el quinto en la lista de más ganadores entre los cubanos en la gran carpa, sólo por detrás de Luis Tiant (229), Adolfo Luque (194), Mike Cuéllar (185) y Camilo Pascual (174).

"Menciono todos esos nombres con respeto y gratitud, y ya con estar entre ellos me siento bendecido'', agrega Liván. "Las victorias y hasta las derrotas son el testamento de la consistencia, de la suma de esfuerzos. Si importante es llegar, mejor es mantenerse. Eso es lo que más le pido a mis compatriotas jóvenes. Los cubanos, por desgracia, aún somos pocos en las Mayores, por eso tenemos que dar el ejemplo, no un día, sino toda la vida''.

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