Béisbol

Cuba tuvo a un mago del campocorto

EL TORPEDERO Germán Mesa pasa por encima de segunda en jugada de doble matanza en el partido semifinal 
entre Cuba y Japón en los Juegos Olímpicos de Sydney, Australia, el 26 de septiembre del 2000.
EL TORPEDERO Germán Mesa pasa por encima de segunda en jugada de doble matanza en el partido semifinal entre Cuba y Japón en los Juegos Olímpicos de Sydney, Australia, el 26 de septiembre del 2000. GETTY IMAGES

Por sus manos maravillosas, por su agilidad felina, por su sentido exacto de la colocación, por su desplazamiento hacia todos los ángulos y por su brazo potente y tiros certeros a las bases con los que convertía aparentes hits en outs, se ganó los sobrenombres de "El Mago'' y el "Imán''.

Para muchos expertos, ha sido el más grande torpedero defensivo en la historia del béisbol cubano.

Germán Mesa nació el 12 de mayo de 1967 en Cuatro Caminos, municipio Cotorro, en la ciudad de La Habana.

La llegada de Germán al escenario de las Series Nacionales le dio continuidad a una larga tradición de excelentes torpederos cubanos.

No faltan los fanáticos que vieron el béisbol de la isla antes de 1961 y que también han sido testigos del juego de Mesa, que señalan a Willy Miranda como el mejor a la defensa jugando con los Alacranes del Almendares en la etapa de los años cincuenta y a Antonio "Quilla'' Valdés vistiendo la franela de Hershey Sports Club en la Unión Atlética Amateur en la década del cuarenta.

Mesa se inició con el equipo Metropolitanos en la temporada de 1986-87 y luego pasó a los Industriales, novena con la que finalizó su carrera en el 2002.

También militó con Ciudad de La Habana y Habana en las llamadas Series Selectivas.

Con estos equipos capitalinos estableció con el camarero Juan Padilla, la mejor combinación de torpedero y segunda en los últimos 48 años en Series Nacionales.

Tuvo problemas con el bateo en sus inicios, pero comenzó a mejorar hasta ser uno de los hombres más oportunos con otros en posición de anotar.

Fue un buen robador de bases, siendo tres veces líder (1988-89-91) y el séptimo de por vida en Series Nacionales con 335.

Todos los que vieron jugar a Mesa definen su defensa con una sola palabra: espectacular.

Muchos aficionados y periodistas lo han comparado con el más grande torpedero defensivo de todos los tiempos en Grandes Ligas, Ozzie Smith. Por tener ambos habilidades similares y también por pura coincidencia, tanto a Mesa como a Smith les llamaron "El Mago''.

Terminó su carrera en Series Nacionales con un buen promedio de .285 en 4,344 turnos al plato, anotó 883 carreras, pegó 1,239 imparables, 195 dobles, 33 triples, 112 jonrones, impulsó 526 carreras y estafó 335 bases.

Mesa actuó en tres Series Mundiales, dos Juegos Olímpicos, tres Copas Intercontinentales, dos Juegos Centroamericanos y tres Juegos Deportivos Panamericanos.

Su average en eventos internacionales fue de .346, al pegar 106 imparables en 306 turnos al bate.

Entre los momentos mas recordados a nivel internacional, están el famoso fildeo que realizó en los Juegos Panamericanos celebrados entre el 2 y el 18 de agosto de 1991 en La Habana, en conexión del receptor norteamericano Charles Johnson que evitó la victoria de Estados Unidos en el desafío semifinal, así como el imparable decisivo que le dio el título mundial a Cuba en el 2001, en Taipei.

En octubre de 1996, Mesa fue sancionado por las autoridades deportivas de la isla por alegaciones de aceptar dinero y una propuesta del agente deportivo de Estados Unidos Juan Ignacio Hernández Nodal. Por este supuesto delito también fueron sancionados el lanzador Orlando "El Duque'' Hernández y el receptor Alberto Hernández.

Después de una breve ausencia, a Mesa se le permitió regresar al diamante para seguir regalando sus recitales defensivos.

Millones de aficionados en Cuba y en Estados Unidos se quedaron con los deseos de ver jugar en Grandes Ligas a este maravilloso torpedero. De haber dado el paso en plena juventud, hubiera jugado en las Mayores...Y no solo jugar, por su calidad podía convertirse en uno de los buenos torpederos en este béisbol. Y lo decimos por una sencilla razón: amigos, este habanero nació para fildear, y las manos mágicas no se improvisan, son patrimonio de figuras selectas.

Las jugadas de Germán Mesa estarán grabadas eternamente como una de las grandes maravillas en la historia del béisbol cubano.

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